viernes, 13 de febrero de 2015

EL MISTERIO DE LA VIDA ANTES Y DESPUÉS DE LA MUERTE


EL MISTERIO DE LA VIDA

ANTES Y DESPUÉS DE LA MUERTE


José Vicente Ortiz Zarate

Primera Edición Junio 1993 3.000 ejemplares

Derechos exclusivos conforme a la Ley reservados para Colombia y Suramérica: Copyrigth © 1993 Editorial Éxitos

Editado y distribuido por Editorial Éxitos y Cuarzo Musical

Carrera 13A No.104-22 Tels: 214 6867 - 6192891 Santafé de Bogotá, D.C. Colombia


Impreso en Colombia

Diseño Portada: José Vicente Ortiz Zarate Dibujo Portada: Fanny Barragán Diseño Gráfico: Editorial Éxitos


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INGRESAR DESDE AQUÍ A:


digitalizado por JMF12-2-15

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INTRODUCCION




INTRODUCCIÓN

Estando muy próximo el amanecer de la Era de Acuario, allí donde florecerá la humana Fraternidad de la cual nos hablan las enseñanzas de Cristo, se siente en el ambiente una sensación de cambio, de búsqueda, de transformación interior, que invita a desechar la monotonía del materialismo para ser reemplazada por la riqueza del mundo espiritual.

La mente del hombre busca una explicación más lógica al misterio de la vida y su corazón le hace un llamado intuicional para que mire al interior de sí mismo. La huma­nidad está cansada del mutismo religioso y las mentes más avanzadas no se satisfacen ya con sus elementales explica­ciones rodeadas de una coraza de inexpugnabilidad sagrada. Está surgiendo por todas partes el espíritu de la investigación interna y han aparecido en el mundo cente­nares de movimientos que tratan de investigar la manera de develar los antiguos misterios. El hastío de la violencia se ha convertido en un clamor popular y el encuentro de la Fraternidad Universal es el sueño que ahora llena las ilusiones más profundas de cada ser humano. Las almas piden Luz Espiritual como único medio de combatir la esclavi­tud que trae la ignorancia y cada vez con mayor esfuerzo se lanzan en una búsqueda incesante tratando de encontrar el sendero perdido que conduce a la verdadera libertad. La Nueva Era invita a la humana reconciliación y sus rayos de amor altruista se están sintiendo ya en los corazones de los más sensitivos.

El reino del oscurantismo y del temor está en decadencia y su espíritu se agita convulsivamente en los últimos ester­tores, removiendo la maldad en las almas rezagadas, en un último grito de agonía.

De otra parte, el amor verdadero reclama vida en los corazones de los hombres y la Llama del Cristo enciende ahora el fuego espiritual de la Divinidad que existe en cada ser humano y en cada criatura y cuyo despertar lleva hacia la liberación. El espíritu de la Sabiduría flota silencioso en el aire como un sutil aroma que anuncia la cercanía de la Era de Acuario.

Es sabido por los verdaderos investigadores del mundo espiritual que en la primera y última décadas de cada siglo un nuevo conocimiento es dado a la humanidad, la antigua sabiduría es redescubierta y un maravilloso impulso comienza a fluir para ser transmitido a toda la Tierra. El autor ha sentido desde hace un tiempo este fuego espiritual y cree su deber ayudar a la difusión del conocimiento adquirido por sus investigaciones en los planos internos y la enseñanza de instructores y Maestros. El presente trabajo busca llenar el vacío existente en torno al conocimiento de la vida después de la muerte y es una recopilación de las experiencias de aquellos que nos han precedido en el Sendero Espiritual, junto con un pequeño grano de arena aportado por sus vivencias, como una colaboración para aquellos sinceros buscadores que sienten en sus corazones el fantástico latido de la Era de la Fraternidad.


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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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EL MISTERIO DE LA VIDA


EL MISTERIO DE LA VIDA

La solución al enigma de la existencia se halla indudable mente tras el umbral de la muerte pues al saber con exacti­tud lo que sucederá una vez termine la vida en la Tierra conoceremos la razón por la cual vinimos a este mundo.

El materialismo sostiene que la muerte es el final del camino, desconociendo por completo la existencia del espíritu . y mostrando a los seres vivientes como el producto de la evolución de la materia que a través de sucesivas transfor­maciones fisicoquímicas llegó a constituir una estructura tan compleja como la del cuerpo del hombre a quien considera como la máxima inteligencia del Cosmos. Para el materia­lista sólo existe lo que sus sentidos perciben o lo que es medible por medio de aparatos diseñados por la humanidad. Según esta teoría todo el Universo está formado por átomos densos. Sin embargo. la mente humana lleva al hombre a convencerse de que la realidad es más compleja de lo que él puede comprender, y su sentir interior rechaza la idea de un mundo absurdo donde los seres existen por casualidad y evolucionan para llegar al aniquilamiento total. El sentido común muestra que el Universo es ordenado, inteligente, maravillosamente perfecto, y que en él todo movimiento obedece a una ley conocida o indeterminada. Cómo ante tal perfección podemos creer que el Cosmos avanza hacia la destrucción?. El materialismo no ha podido demostrar el origen del Universo a través de sus postulados así como el filósofo no podrá convencerlo de la existencia de Dios
mostrándolo en un instrumento. Según la ciencia ortodoxa todo comenzó con una gran explosión o Big-bang, hace unos diez mil millones de años, pero nada dicen los científicos acerca de lo que hubo antes del estallido ni de dónde surgieron los materiales que explotaron. Para ellos sería contradictorio admitir que la nada estalló y necesariamente han de aceptar que antes de la manifestación material existía por lo menos el espacio. Para el investigador espiritual, este Espacio es el Espíritu Universal de donde surgió el material para la construcción del Cosmos presente.

Si la vida humana fuera sólo un instante de tiempo entre el nacer y el morir, el oportunismo sería la ley predominante de la existencia en este mundo donde deberíamos aprovechar cada segundo en nuestro beneficio. No tendría sentido ningún plan de vida, ninguna igualdad, ninguna justicia. El único fin sería sobrevivir sin importarnos para nada lo que sucediera con los demás, pues de nada valdría el afanarse por lo que mañana tan solo será polvo. Sin embargo, los materialistas mismos rechazan tal desacierto inconsciente­mente y reclaman la justicia social. Además, si las condi­ciones de vida de una persona no son las mejores que desearía y su existencia sólo le trae dolor y sufrimiento, no sería mejor morir y acabar de una vez con tal martirio?. Un sano pensamiento se opone a tal medida, sintiendo el hombre una profunda necesidad de vivir en este plano físico pues es una realidad conocida el que la naturaleza dotó a las criaturas sensientes del llamado instinto de conservación.

Los testimonios de muchas personas de diferentes puntos del globo quienes tuvieron una aparente muerte causada por algún tipo de accidente, y que luego pudieron regresar a sus cuerpos para narrar como se veían desde fuera de ellos, termina de echar por tierra al materialismo, hoy por hoy agonizante y rumbo a perecer en el polvo de su propia teoría.

El entrenamiento esotérico que ha hecho posible el que muchos seres desarrollen la facultad clarividente, muestra que existen otros planos espirituales donde se desarrolla la vida y que el hombre no es sólo un muñeco de arcilla.

Por otra parte, el teólogo occidental soluciona a su modo el enigma de la existencia. El sostiene que la vida es algo más que un viaje desde la cuna hasta la tumba y añade que al momento de nacer un cuerpo, penetra en él un alma recientemente creada por Dios para animarlo y que al final de tan corta existencia, la misma divinidad que creó tal alma la juzga según las acciones vividas en este breve espacio de tiempo y le concede un premio o un castigo eternos. Cree en la existencia de un creador perfecto, justo, sabio y omnipotente. Cuando se le pregunta al teólogo el por qué de las desigualdades sociales y de las diferentes condiciones de vida de toda la humanidad, contesta que ésa es la voluntad de Dios. Así, vemos por doquier a los súbditos de las religiones que aceptan esta concepción buscando una explicación para la aparente injusticia de sus vidas, la cual se contrapone a la idea perfecta de la justicia divina. Según su doctrina, a un hombre que nace rodeado de comodidades, con los mejores padres y maestros, y que es educado de tal manera que se le aparta desde pequeño de todo vicio y ocasión de obrar mal. le espera un eterno cielo, en tanto que otro individuo que nace en el infortunio, rodeado de criminales, recibiendo por educación el ejemplo del vicio, y quien a lo mejor no conoció otro camino diferente al del oportunismo ilegal para sobrevivir, le aguarda el infierno por la eternidad. Los dos fueron creados supues­tamente por el mismo Dios pero esta deidad caprichosa colocó a uno en el sendero de la virtud y al otro en el camino de la perdición. Dónde están su sabiduría y su justicia?. Según el dogma del mismo teólogo unos nacen en perfecta salud y otros tal vez ciegos, sordos, idiotas o con cáncer, sífilis o inmunodeficiencia, por un capricho de la Voluntad Divina. El Dios en el que cree este hombre se complace en el sufrimiento humano y le brinda a cada ser un tiempo muy corto de experiencia para recibir un premio o un castigo eternos. Se nos dirá que esto no es así puesto que Dios tiene un plan de salvación pero sabemos que son muchos los seres humanos que no conocerían tal plan por no ser partidarios de esta doctrina o sencillamente por no tener conocimiento y entendimiento para comprenderlo como sucede aún en muchas regiones del planeta. A todos éstos, por ignorancia, les esperaría la perdición. En cuanto a los demás, los que siguen un Sendero de Santidad son realmente pocos porque la mayoría se dejan llevar por sus apetitos y buscan vidas de placeres mundanos, a pesar de conocer el plan de redención. Debemos creer que un Dios infinitamente perfecto concebiría un plan donde sólo se salvara una mínima parte de la población de la Tierra? Esto sería como admitir que es un maravilloso plan de salvamento enviar una lancha donde caben cuatro personas para rescatar a los sobrevivientes del naufragio de un gigantesco barco donde viajaban miles de personas.

La evidencia de la desigualdad de condiciones entre todos los seres humanos derriba la teoría teológica y exige una explicación más satisfactoria para la aparente injusticia pues no es fácil para nadie el creer que el ser rico o pobre, sano o enfermo, feliz o desdichado, constituya un simple capricho del Divino Hacedor a quien se le atribuye la perfecta justicia.

Ni el científico materialista ni el teólogo moderno dan una solución lógica al enigma de la vida. Cuál es entonces la verdadera historia? Qué estamos haciendo aquí?. Para responder a estos interrogantes debemos recurrir a la sa­biduría de aquellos que han logrado ver tras el Velo del Destino. Las almas más avanzadas de nuestra oleada de vida evolutiva algún día se hicieron estas preguntas y se lanzaron a la búsqueda del conocimiento que les permitiera develar los misterios. Descubrieron que para investigar las realidades espirituales eran necesarias unas facultades superiores a las de nuestros cinco sentidos corrientes y buscaron el camino correcto para el desarrollo de tales poderes. Se encontraron entonces con el Sendero de Per­fección y estudiaron en él las inmortales leyes universales. Vivieron vidas de rectitud y se capacitaron para adquirir en forma directa el conocimiento de los planos sutiles. Nos dejaron como legado sus enseñanzas, las cuales fueron ocultadas por los antiguos Maestros de Sabiduría para protegerlas de aquéllos que deseaban prostituirlas y tergiversarlas para adaptarlas a sus propios fines como lo hicieron algunas religiones que pretendían la subyugación de las masas. Ahora, estas verdades están al alcance de todos aquellos que estén dispuestos a recorrer el verdadero Sendero de Rectitud.

Al aproximarse la Era de Acuario, algunas de estas enseñanzas se han hecho públicas porque la humanidad ha avanzado una vuelta más de la infinita espiral de !a evolución y muchos más seres han alcanzado el derecho de conocer en forma consciente el plan evolutivo del Sistema Solar.

El misterio de la vida está tras el umbral de la muerte. Los Maestros de Sabiduría han enseñado desde siempre que la vida es una escuela de experiencia donde el hombre se capacita para lograr algún grado de perfección. El objetivo verdadero es el de convertirnos en seres creadores, desarrollando las divinas potencialidades que están latentes en nuestro interior, conociendo y aplicando las leyes de los mundos en los cuales evolucionamos ahora. Hemos existido desde siempre formando parte de una infinita totalidad a quien llamamos el Ser Supremo y nos hemos diferenciado dentro de él en la aurora de manifestación de este Universo que vive y palpita con nosotros. Cada criatura cósmica está hecha a imagen y semejanza de este gran Ser, de suerte que cada una de las partes es de la misma naturaleza que el Todo. Uno de sus atributos es el movimiento, el cual se constituye en una cualidad inherente a todo cuanto existe. Nada está quieto, todo se mueve, todo fluye. El movimiento ordenado se llama Evolución y nosotros como seres huma­nos estamos sujetos a ella por ser Ley Universal.

El Universo manifestado es una expresión de la Vida Una, la cual es incognoscible para el hombre terrestre, y los seres en manifestación se expanden en forma infinita por un proceso de diferenciación que hace que las partes tiendan a expresarse como el Todo. El Arquitecto del Sistema Solar quien para nosotros alcanza la categoría de una divinidad, es uno de esos seres en diferenciación activa y los seres humanos hacemos parte integrante de su proceso junto con otras Jerarquías de criaturas. El objetivo más cercano de nuestra vida en la Tierra es el de alcanzar cierto grado de per­feccionamiento dentro de un proceso que nos conduce a convertirnos en seres de una magnitud similar a la de tan excelso Ser, a través de la expresión consciente de los atributos divinos inconscientes de que goza cualquier enti­dad de la creación. Para realizar este trabajo, vivimos un Plan de Evolución, parte del cual lo constituye la vida en la Tierra.

Para comprender el proceso de la existencia terrenal y de la vida postmortem es necesario conocer la constitución real del hombre y la manera como están ordenados los aconteci­mientos de su proceso de aprendizaje. En el actual momento de la evolución el ser humano trabaja con varias clases de energías pertenecientes a diferentes planos o mundos del Sistema Solar, a saber: mundo Físico, mundo Astral o Emocional y mundo del Pensamiento. Estos hacen parte integral de nuestro sistema, el cual se subdivide en siete mundos o niveles de vibración de la energía cósmica que se encuentran interpenetrados en el mismo espacio y en los cuales evolucionan simultáneamente diversas Jerarquías de seres de diferente grado de desarollo. Los espíritus evolucionantes aprenden a manejar las energías cósmicas construyendo vehículos o cuerpos hechos de la materia o energía de los diferentes mundos pues es una ley real el que para que un espíritu pueda conocer y manejar la energía de un plano particular, debe poseer un vehículo fabricado con el material de esa parte del universo. Cada mundo o nivel vibratorio es en sí mismo bastante complejo y tiene sus propias leyes características. Cada planeta del Sistema Solar, al igual que el hombre, maneja la energía de los tres mundos ya mencionados y para trabajar en ellos, de acuerdo con la ley anteriormente enunciada, el hombre ha. construido durante millones de años varios vehículos de conciencia o cuerpos, a saber: para el mundo Físico, un cuerpo Físico Denso y un cuerpo Vital o Etérico; para el mundo Astral, un Cuerpo Emocional o Astral y para el mundo del Pensamiento un cuerpo Mental o Mente. El cómo fueron construidos estos vehículos pertenece a la verdadera histo­ria de la humanidad en pasadas épocas y períodos evoluti­vos de los cuales no trataremos en este libro. Bástenos con saber por ahora que actualmente poseemos tales cuerpos y que con ellos llevamos a cabo nuestra tarea evolutiva.

El mundo Físico es un poco más complejo de lo que la ciencia ortodoxa nos ha mostrado hasta hoy. Está consti­tuido por siete subniveles cada uno de los cuales tiene sus propias características y leyes, gozando sin embargo todos de principios comunes al mundo Denso. Estos siete estados de la materia pueden agruparse en dos regiones:

1. La Región Química: constituida por sólidos, líquidos y gases, ya estudiada ampliamente por la ciencia materialista.

2. La Región Etérica: formada por otros cuatro estados de materia más sutil denominados éteres y llamados por la ciencia espiritual: Éter Químico, Éter de Vida, Éter Lumínico o Luminoso y Éter Reflector.

Para investigar este mundo Denso poseemos dos vehícu­los de conciencia, uno para cada región: el cuerpo Físico, construido con sólidos, líquidos y gases, y el cuerpo Etérico o Vital formado por los cuatro éteres.

Más allá del mundo Físico, en un nivel de vibración supe­rior, encontramos el mundo del Deseo o Astral o Emocional, una región del Sistema Solar donde las emociones se expresan en forma de energías luminiscentes al igual que las formas se manifiestan en el mundo Físico. Este es un plano de luz y color siempre cambiante y para obtener experiencias allí el hombre posee un cuerpo Astral o Emocional o de Deseos, construido con energía de estas sutiles regiones.

Más allá del mundo de las emociones se encuentra el mundo del Pensamiento, donde se expresan las ideas en formas visibles en ese plano. Nosotros poseemos un cuerpo Mental o Mente para conocer ese nivel vibratorio del Sistema Solar.

Por encima del mundo del Pensamiento se hallan aún otros cuatro niveles de vibración pero en la presente etapa de evolución el hombre sólo trabaja en los tres planos enun­ciados y por eso nos referiremos solamente a ellos en detalle, pues es necesario que los conozcamos ya que es en ellos donde llevamos a cabo nuestras tareas en esta existencia terrenal y en la vida después de la muerte.

El Espíritu humano actúa desde el mundo del Pensa­miento y desde allí controla sus cuatro cuerpos inferiores a través de los cuales va obteniendo la experiencia y el conocimiento de las regiones más densas del Sistema Solar. Como nuestro objetivo es el de convertirnos en creadores en todos los planos que conozcamos, es necesario comprender absolutamente todas las leyes de esos mundos y eso es precisamente lo que hacemos durante la vida terrestre al trabajar con nuestro cuerpo Físico, con nuestra energía vital, con nuestras emociones y pensamientos. Debemos entender que un ser humano no puede convertirse en sabio en una sola vida puesto que con todo lo que hay que aprender, aunque sólo dedicáramos nuestra existencia a estudiar, no llegaríamos a dominar ni siquiera una sola rama de la ciencia ortodoxa. Y si además debemos investigar otros planos diferentes al Denso, de los cuales poco o nada sabemos, menos podemos aspirar a convertirnos en creadores en una corta existencia de noventa o cien años a lo sumo. La vida en la Tierra es la escuela de la experiencia y el Espíritu o Ego viene a ella una y otra vez para aprender sus lecciones así como un muchacho vuelve al colegio año tras año. Esta continuidad del ciclo vital es lo que expresa la Ley de la Reencarnación. Después de cada vida en la Tierra, el Espíritu va a los mundos sutiles para revisar, corregir y sintetizar la experiencia obtenida y después de cierto intervalo de tiempo regresa a su escuela, repitiendo este proceso durante muchas reencarnaciones hasta lograr el dominio de las Leyes Univer­sales que atañen a los planos en los que trabaja. Nuestra evolución en este Sistema Solar comenzó hace cientos de miles de millones de años y por aquel entonces obtuvimos experiencia en otros mundos o niveles vibratorios, apren­diendo a construir los vehículos que ahora poseemos. Nuestra tarea actual consiste en perfeccionar tales cuerpos para derivar de ellos el conocimiento obtenido en esta maravillosa escuela que es la vida. Hermana de la Ley de la Reencar­nación es la Ley de Causalidad o Ley del Equilibrio Universal o Ley del Karma, la cual regula el cumplimiento total de los principios universales, haciendo que las causas originadas por ciertos seres sean recibidas posteriormente como efectos por ellos mismos, facilitando al Ego la oportunidad de aprender a conocer los mundos que habita.

El paso entre una vida y otra sigue en esquema previa­mente trazado por el Divino Arquitecto del Sistema Solar y es eso lo que realmente constituye la vida después de la muerte. No es un proceso al azar sino un procedimiento sabio y perfecto que permite que todas las razas evolucionen. Antes de describir el camino que recorre un espíritu al morir es necesario familiarizarnos un poco con los vehículos y mundos con los cuales trabajamos pues ellos constituyen el medio y el espacio de acción de este gran aprendizaje. Estamos poco acostumbrados a hablar de nuestros cuerpos sutiles pero es indudable que todo ser humano puede reconocer que tiene un cuerpo Denso y una fuerza vital que lo mantiene vivo. También es fácil reconocer que tenemos emociones, deseos y sentimientos al igual que la facultad creadora del pensamiento. La forma, la vitalidad, la capacidad de sentir y el divino don de pensar nos acompañan desde la cuna a la tumba y es a través de ellos que sufrimos las diversas transformaciones que nos llevan a ser lo que somos aquí y ahora. La forma es la característica del cuerpo Físico, la vitalidad lo es del Etérico, el deseo del cuerpo Emocional y el pensamiento del Mental. Cada uno de los vehículos tiene diversas funciones en la economía de la vida y cada uno de ellos tiene cierto grado de complejidad y desarrollo, siendo el más perfecto el Denso y el menos evolucionado y más reciente el Mental. El misterio de la vida encuentra su solución en el conocimiento de la verdadera naturaleza del hombre y del mundo que habita. La visión clarividente nos revela toda esta realidad y nos muestra un Cosmos maravilloso donde todos los misterios pueden ser develados a su debido tiempo. La existencia humana es algo más que un simple viaje de la cuna a la tumba lleno de misterios indescifrables. Es más bien parte de un complejo proceso de perfeccionamiento donde todos somos a la vez aprendices, ejecutores y maestros de la gran obra de la evolución.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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El Cuerpo Físico y la Región Química


El Cuerpo Físico y la Región Química

Los sólidos, líquidos y gases constituyen las tres primeras regiones del mundo Físico llamadas en forma global la Región Química. Toda esta clase de materia del Universo se encuentra estructurada por los mismos elementos, la to­talidad de los cuales ha tratado de ser sintetizada en la Tabla Periódica de los elementos estudiada por la Química. Aún faltan algunos de estos elementos por descubrir pero las" investigaciones de los científicos han hecho bastante para darnos una idea de la manera como se estructuran las formas, ya se trate de estrellas o de simples cristales. El cuerpo Denso del hombre es hecho a imagen del cuerpo Denso Universal y del cuerpo Planetario: está formado por todos los elementos químicos en diferentes proporciones y combinaciones. La Ley de Analogía se revela al hombre una vez más para mostrar que así como es arriba, así es abajo. Cuanto más avanzado en la escala de evolución es un ser. tanto más compleja se torna la estructura del cuerpo a través del cual actúa. La Anatomía estudia la maravillosa com­plejidad del cuerpo Físico y cada día se hacen nuevos y sorprendentes descubrimientos. Hay miles de libros en todo el mundo que describen la estructura de este vehículo, el cual ha tardado muchos miles de millones de años en llegar a ser lo que es. y tardará aún muchos siglos antes de culmi­nar su perfección. Aparte del hombre, las oleadas de vida mineral, vegetal y animal, quienes nos acompañan y evolu­cionan a nuestro lado, poseen también un cuerpo Físico.

Estos tres reinos son animados por vida espiritual aunque de un grado de conciencia diferente, existiendo numerosos detalles de distinción entre sus cuerpos densos.

El vehículo Físico de cada ser humano es reconstruido vida tras vida y va siendo mejorado cada vez de acuerdo con la experiencia obtenida y con las necesidades evolutivas de cada individuo. La información referente a las experiencias de este cuerpo en todas las vidas es archivada en un átomo especial denominado Átomo Simiente o Átomo Primordial, el cual se encuentra localizado en el ápice del corazón, en el ventrículo izquierdo, lugar por el cual pasa toda la sangre del cuerpo durante el recorrido circulatorio.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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El Cuerpo Etérico y la Región Etérica



El Cuerpo Etérico y la Región Etérica

La Región Etérica del mundo Físico esta conformada por las cuatro restantes regiones de este plano de existencia: éter Químico, éter de Vida, éter Lumínico y éter Reflector. Aunque no son visibles al ojo común, hacen parte de la materia del Universo y son estados superiores en vibración a los gases. Esta clase de sustancia es la avenida de expre­sión de ciertas fuerzas provenientes de planos aún más sutiles y que hacen posibles ciertos fenómenos en el mundo denso. El éter Químico permite la expresión de las fuerzas que hacen posible la asimilación, excreción. desarrollo y mantenimiento de la forma. El éter de Vida hace posible la propagación de las especies por la generación de nuevos cuerpos. El éter Lumínico permite la incorporación del fluido etérico solar al sistema nervioso del animal y del hombre, así como la percepción a través de los órganos de los sentidos. También hace posible el movimiento interno y externo. El éter Reflector es una sustancia altamente impresionable que permite guardar memoria de todo cuanto sucede en el Universo siendo allí donde algunos videntes negativos pueden ver el pasado. Este éter es utilizado por el cerebro para la expresión de la memoria.

Así como el Ego es capaz de especializar cierta cantidad de materia para construir un cuerpo Denso, así mismo se apropió de una parte de éter planetario para fabricarse un cuerpo Etérico. El mineral no posee tal vehículo individual aunque en él está activo el éter del planeta que vibra a través de todas las cosas densas. El vegetal posee un cuerpo Vital hecho de éter Químico y de Vida, teniendo además par­cialmente activo el éter Lumínico. El animal posee cuerpo Etérico en el cual ha incorporado los éteres Químico, de Vida y Lumínico, totalmente activos e individualizados. El hombre ha utilizado los cuatro éteres en la construcción de su vehículo Vital. La diferencia entre estos cuerpos en los cuatro reinos confiere ciertas propiedades a los unos que no son' poseídas por los otros. Así, por ejemplo, el éter Luminoso parcialmente activo en la planta facilita el movimiento de sus fluidos pero no la habilita para trasladarse de un lugar a otro como el animal y el hombre. El ser humano puede expresar el pensamiento y la palabra gracias a la acción del éter Reflector, en tanto que el animal y la planta carecen de éste y en ellos estas facultades son imposibles por ahora.

La Región Etérica es además una porción del mundo Físico que involucra una cuarta dimensión. Además del largo, ancho y alto, se percibe el profundo y cuando se adquiere la conciencia de este nivel también se obtiene la percepción del interior de las cosas.

En el Eter existen otras criaturas que no pertenecen a las oleadas de vida mineral, vegetal, animal o humano. De un lado están los Ángeles, Jerarquía superior al hombre, cuyos vehículos más densos son cuerpos Etéricos altamente espe­cializados, poseyendo además otros conformados por energías de niveles más altos en vibración. De otro lado están los llamados Espíritus de la Naturaleza que son enti­dades cuyos únicos cuerpos están hechos de sustancia etérica y los hay de diferentes clases de acuerdo con el tipo particular de éter que predomina en ellos. Los Gnomos o Trasgos y los más avanzados de éstos que son las Hadas tienen cuerpos formados principalmente de éter Químico. Se les conoce como Espíritus de la Tierra pues cada éter se corresponde con uno de los cuatro elementos básicos de la naturaleza: Tierra, Agua, Fuego y Aire.

Puesto que el éter pertenece al mundo Físico, los Espíri­tus de la Naturaleza trabajan con este mundo y con las criaturas que en él viven. Su obra es silenciosa para el que nada percibe pero es realmente maravillosa para el clarividente que posee la visión del plano Etérico. Los Gnomos trabajan con los sólidos del mundo Denso ayudando a la formación de rocas, cristales y cuerpos en los cuatro reinos. Las Hadas prefieren trabajar casi en forma exclusiva con las flores. Las Ondinas y Sirenas tienen cuerpos forma­dos principalmente de éter de Vida y trabajan el elemento Agua. Viven cerca de las fuentes naturales, ríos, lagos y mares, trabajando con ellos y con los líquidos de los cuerpos Físicos. Las Sílfides o Silfos están conformados principalmente de éter Reflector, trabajan con el elemento Aire y gobiernan todas las corrientes de los vientos, así como los gases en los vehículos Densos de los cuatro reinos. Las Salamandras son los espíritus del Fuego y están allí donde toda llama sea encendida. Viven preferencialmente en los volcanes y luga­res ígneos, sus cuerpos son de éter Lumínico especialmente y trabajan sobre las energías solares que vivifican los nervios de hombres y animales y producen el calor de la sangre.

Los Espíritus de la Naturaleza trabajan bajo la regencia de los Ángeles pero obedecen con facilidad a la voluntad de otros seres superiores a ellos y que conozcan la forma de establecer contacto.

Los Ángeles son expertos constructores de cuerpos Vitales así como el hombre es experto en la construcción de cuerpos Físicos. Por lo tanto, trabajan con todas las fuerzas vitales de la naturaleza y son los guardianes de las simien­tes de vida de la planta, el animal y el hombre, manejando las fuerzas de generación. Hacen una labor muy especial con las plantas y algunos de ellos les sirven de Espíritus Grupales velando por la evolución de los inconscientes y aún no individualizados espíritus vegetales. Otras clases de Ángeles actúan como Espíritus Guardianes de las familias humanas, y todo hombre antes de los siete años tiene un Ángel Guardián que vela por la correcta formación de su cuerpo Vital, protegiéndolo muchas veces en la adversidad. Las formas que a veces adoptan esta clase de seres se parecen a las humanas, solamente cuando se establece una comunicación con ellos debido a que el Arquetipo base del Sistema Solar es el del Hombre Divino. Su apariencia natural es esférica, radiante como la de las estrellas. Igualmente, otras Jerarquías y Espíritus de la Naturaleza tienden a tomar formas similares a las del humano por la misma razón.

Los Ángeles están regidos por Jehová, el Supremo Ángel, conocido como el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento de la Biblia. Esta Jerarquía trabaja desde los satélites de todos los planetas del Sistema Solar transfor­mando en fuerza de vida la energía proveniente del sol que es reflejada allí. El ciclo lunar se corresponde con el ciclo de fecundidad de la mujer debido a que son los Ángeles quienes trabajan con las simientes de vida. Todo ser humano que desarrolle la visión etérica por una especialización del nervio óptico puede observar a estas miríadas de seres que habitan las regiones etéricas del planeta.

Parte de la oleada de vida angélica que se rezagó en su evolución hace algunos millones de años la constituyen los llamados Espíritus Luciferes. Estos, aunque un poco más atrás que sus hermanos, viven también en la misma región etérica y siguen siendo una Jerarquía superior al hombre. Los luciferianos se rebelaron ante Jehová y se negaron a seguir sus designios dando al hombre un conocimiento de libertad que aún no debía recibir. Algunas medidas fueron tomadas por las Divinas Jerarquías con el propósito de equilibrar su influencia y fueron arrojados de las lunas planetarias debido a que actuaron con propósitos egoístas. Se les confinó en el planeta Marte, desde el cual actúan polarizando el hierro como metal que haga posible el respirar el oxígeno del aire. Muchos de ellos se reintegraron al trabajo con los Ángeles actuando sobre los gérmenes de vida en tanto que otros llevan consigo la espada de la muerte, liberando al espíritu del hombre cuando llega el momento de desencarnar de este plano físico. Sin embargo, aunque enseñaron al hombre el uso egoísta de la fuerza de genera¬ción sin tener en cuenta las influencias cósmicas y aunque siguen siendo instigadores de otras acciones egoístas, colaboraron con el plan de evolución del hombre ayudando a su debido tiempo a la construcción del cerebro y la laringe, y siguen siendo seres de Luz puesto que pertenecen a la oleada de vida angélica y no son seres tenebrosos como los quiso hacer ver la religión en aquellos tiempos en los que el temor era el anzuelo para ganar subditos y para mover la sensibilidad humana hacia ideales superiores. Muy pocos Ángeles caídos persisten hoy en día en su actitud de rebeldía capitaneados por Satán, el acusador, instigando acciones de maldad, en tanto que la mayoría de los rezagados se han reincorporado al plan evolutivo dirigidos por Lucifer, el Hacedor de Luz. Las acciones negativas dirigidas por los satánicos son al fin de cuentas una forma de probar el temple de bien que existe en lo profundo del espíritu como chispa de la llama Divina. Aquellos que ceden a sus tentaciones, caerán bajo el yugo del dolor y así purificarán su alma, viendo algún día surgir la semilla de la bondad en sus corazones, pues todo en la evolución trabaja para el bien el cual es una cualidad de la Divinidad, y aún los seres más perversos son criaturas divinas.

Así. en el plano Etérico encontramos a los Espíritus de la Naturaleza, quienes trabajan con los cuatro reinos del plano Físico; a los Ángeles que trabajan con ellos y con las elevadas emociones humanas, y a los luciferianos que trabajan con las ígneas pasiones. Con la materia de esta región etérica el hombre ha construido durante millones de años un cuerpo Etérico cuya función principal es la de especializar la fuerza vital del Sol para promover las actividades de la vida humana. Cada uno de los éteres del fluido vital transmite al cuerpo ciertas facultades especiales. El Éter Químico le da la capacidad de asimilar el alimento y excretar las sustancias de desecho, así como la capacidad de crecer. El Éter de Vida permite la propagación. El Éter Lumínico lo capacita para producir calor, percibir el mundo externo a través de los sentidos y tener movimiento exterior y de fluidos internos. El Éter Reflector permite al Ego expre­sarse por medio del pensamiento y da al cerebro la ca­pacidad de archivar las experiencias por medio de la memo­ria. El fluido etérico proveniente del Sol penetra al cuerpo Vital a través del bazo, estando conformado dicho vehículo órgano por órgano en forma similar al Físico con excepción del sexo el cual es contrario. En el bazo etérico. el fluido solar se distribuye a través de los nervios a todo el cuerpo, y una vez ha sido utilizado es irradiado hacia afuera en forma de rayos perpendiculares. El cuerpo Vital sobresale de la super­ficie del Físico y en las personas de gran vitalidad y espiritua­lidad emite cierta cantidad de luminosidad que resplandece. Es esta energía etérica la que comunica la fuerza de vida a la materia que constituye la estructura de nuestro cuerpo Denso. El objetivo de este vehículo Vital es el de reconstruir segundo a segundo los tejidos destruidos por la actividad del hombre. Cuando se goza de excelente salud, el cuerpo usa poca energía etérica y ésta sale al exterior en grandes cantidades, sirviendo de barrera contra muchos agentes patógenos que podrían contaminarnos. Igualmente expulsa del interior del organismo muchos agentes tóxicos que lo envenenan. Hoy en día, con el descubrimiento de la cámara Kyrlian es posible fotografiar las irradiaciones iridiscentes del cuerpo Vital en los diferentes órganos del vehículo humano. Los rayos solares transformados por el cuerpo Etérico pueden ser recibidos directamente o reflejados por la Luna o los planetas. Los rayos recibidos directamente del Sol penetran por el cerebro etérico y dan iluminación espiritual. Los rayos planetarios son recibidos por el cerebro y la espina dorsal y dan moralidad, inteligencia y crecimiento anímico, y los reflejados por la Luna son los que absorbe realmente el bazo etérico y dan crecimiento físico y fuerza vital. Las energías cósmicas llegan al hombre a través de su cuerpo etérico y fluyen por él mediante una serie de canales denominados meridianos, de los cuales hay doce especiales por donde circulan las fuerzas reflejadas de los doce signos del zodiaco y que son bien conocidos por los que trabajan con la milenaria ciencia de la Acupuntura. Además, el vehículo Vital tiene ciertos centros magnéticos de especialización de la energía llamados chakras que actúan como emisores re­ceptores y transformadores de corrientes cósmicas. Existen en el cuerpo siete chakras principales y veintiún chakras se­cundarios a través de los cuales se distribuye la energía cósmica del Sol para la economía de la obra del espíritu. Hay además, en la espina dorsal del cuerpo Etérico. tres canales principales que transforman tres fuerzas provenien­tes de los tres más grandes atributos del Arquitecto del Sistema Solar y que se conocen como los rayos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El correcto uso de las energías cósmicas a través de estos canales o Nadis confieren al hombre poderes evolutivos especiales que hoy por hoy no están al alcance del vulgo debido a que la mayoría de la humanidad no ha alcanzado el suficiente desarrollo espiritual que le permita manipular estas energías especiales. Su control queda limitado a los Iniciados en los Misterios de la humanidad, quienes van a la vanguardia de nuestra oleada de vida.

Así como puede escribirse un tratado de anatomía que describe las completas funciones del cuerpo Denso, puede escribirse una anatomía y fisiología del cuerpo Etérico pero el objetivo de este libro no es ése en particular y por eso se da tan solo un ligero bosquejo.

Finalmente, es importante recalcar la acción del éter Reflector en el vehículo Vital del hombre, ya que el en­tendimiento de este mecanismo nos permite comprender. parte del proceso postmortem.

Así como en la cámara fotográfica el éter deja una impre­sión exacta del paisaje, de igual manera el éter que está en el aire que respiramos lleva a la sangre una película exacta de todo cuanto ocurre a nuestro alrededor y en el interior de nosotros mismos (la sangre es el producto más elevado del Cuerpo Vital). De allí, estas impresiones son grabadas en el éter Reflector para servir como memoria exacta de la vida, después de que el hombre abandone su cuerpo al morir, pues el éter Reflector es la base de la memoria subcons­ciente del hombre.

Como síntesis del cuerpo Etérico. existe un átomo locali­zado en el bazo de este vehículo, el cual contiene la suma total del conocimiento referente a él y que es conservado por el espíritu vida tras vida. Es el llamado Átomo Simiente del cuerpo Etérico y cuyas fuerzas, al igual que las del átomo simiente del cuerpo Denso son llevadas a los mundos sutiles después de la muerte.

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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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El Cuerpo Emocional y el Mundo Astral



El Cuerpo Emocional y el Mundo Astral

Más allá del mundo Físico, en un nivel de vibración más elevado aún que la energía de la región Etérica. existen otras sutiles fuerzas cósmicas que constituyen el llamado mundo Astral o Emocional o de Deseos, un plano de luz y color donde la variedad de matices es superior a la más hermosa luminosidad del plano Físico.

Así como en el mundo Denso hay siete estados de ma­teria, en el mundo Astral hay siete regiones de sustancia diferente de las cuales se extraen los materiales que hacen posible el que tengamos emociones, deseos y pasiones.

Las fuerzas del plano Físico constituyen las formas; las fuerzas etéricas comunican vitalidad; y las fuerzas del plano Astral transmiten el incentivo para la acción que caracteriza a los animales y al hombre y los impele a moverse. Los deseos, emociones, anhelos y sentimientos se expresan en el mundo del Deseo así como las formas se manifiestan en el mundo Físico. La energía del plano Emocional es moldeada por los seres que son capaces de sentir emocionalmente y las formas allí construidas duran cierto tiempo, de acuerdo con la intensidad y la frecuencia del deseo generado que les da vida allí.

Las fuerzas del plano Emocional, de animales y huma­nos, se mezclan allí con las de otras Jerarquías capaces de desear y que no habitan el mundo Físico y moldean la energía del Astral, el cual está cambiando constantemente pues allí todo es luz y color siempre cambiantes debido a que el movimiento incesante caracteriza a este plano. Con el material de cada una de las diferentes regiones se forman los distintos deseos así como en el mundo Físico existen diferentes formas y estructuras hechas con materiales de diversas densidades. El material más denso del mundo Astral pertenece a la región de los Deseos Sensuales y de la Pasión que corresponde al famoso Infierno de algunas religiones ya que las formas de tales deseos tienen una apariencia fantasmagórica o demoníaca y pueden verse como verdaderas criaturas horripilantes, mezcla de mons­truos y demonios semihumanos, de los cuales las visiones de Dante son apenas un ligero asomo. Estas creaciones corres­ponden a los más bajos deseos de hombres y animales, generados durante millones de años de evolución.

Las otras regiones del mundo Astral son: Región de la Impresionabilidad, Región de los Deseos Egoístas, Región del Sentimiento, Región de la Vida Anímica. Región de la Luz Anímica y Región del Poder Anímico. Con el material de las tres regiones inferiores se expresan los deseos bajos y egoístas y con el de las superiores los deseos elevados, nobles y altruistas. La región central que es la del Sentimiento dirige sus fuerzas hacia arriba o hacia abajó según sea que en el individuo se manifieste el interés por lo bajo y mundano o por lo elevado y noble. En las regiones superiores impera la Fuerza de Atracción que tiende a amalgamar y acrecentar las formas similares de deseos generados y a fortificarlas de tal suerte que el Bien crece día a día en el mundo. En las regiones inferiores predomina la Fuerza de Repulsión que tiende a reunir y aniquilar las formas similares de deseos grotescos con lo cual el mal tiende a destruirse a sí mismo.

Todos y cada uno de nuestros deseos crean formas en el plano Astral las cuales se confunden con las generadas por otros tantos millones de seres humanos encarnados y también por los desencarnados que allí viven, pues el mundo del Deseo es el hogar de los que recién han muerto y es allí a donde primeramente vamos después de esta existencia terrenal.

Así como las regiones Química y Etérica tienen sus propios habitantes, así el mundo Astral tiene sus huéspedes particulares quienes desarrollan sus actividades en tal plano de Sistema Solar. Si además pensamos en que los animales generan sus propios deseos, podemos intuir las miríadas de seres y formas astrales que pueblan el mundo Emocional. Los llamados muertos, acostumbrados a pensar en el mundo Físico, anhelan las cosas de éste al traspasar la barrera de la muerte y sus deseos moldean el mundo astral donde además existen cosas, ciudades, paisajes y máquinas modeladas por sus mentes con material astral, las cuales persistirán allí como creaciones humanas hasta que el deseo por ellas haya muerto también.

Las varias clases de criaturas que habitan el plano Astral son:

1. Los llamados muertos quienes están en tránsito hacia los mundos sutiles cumpliendo el complejo proceso de su existencia postmortem.

2. Los Elementales o Espíritus de la Naturaleza del plano Etérico quienes también pueden habitar el mundo del Deseo y que son de dos clases: los que habitan las regiones
inferiores y trabajan con la Fuerza de Repulsión teniendo como misión la destrucción. Estos obedecen a las órdenes de los Espíritus Luciferianos y de algunos magos negros que
los utilizan con fines maléficos. La otra clase la constituyen los que habitan las regiones superiores y trabajan con la Fuerza de Atracción bajo la guía de Ángeles y Arcángeles.
Pueden ser utilizados por los magos blancos con fines benévolos y edificantes.

3. Los Artificiales o creaciones humanas y animales y que son de dos clases también: la primera está formada por los que se expresan en las regiones inferiores, generados por
deseos egoístas y bajas pasiones y que al ser repetidos sucesivamente cobran vida propia convirtiéndose en fuerzas concentradas de odio, lujuria, avaricia, envidia, etc., las cuales pueden ser proyectadas hacia vivos y muertos para inspirarles pasiones similares a las que encarnan o para destruirlos. Verdaderos antros del vicio han sido construidos por el hombre en el mundo Astral, poblado de millones de seres horripilantes. La segunda clase de Artificiales son los que se expresan en las regiones superiores, generados por los deseos elevados del hombre, y que repetidos una y otra vez cobran vida y actúan como entidades con fuerzas concentradas de amor, altruismo, paz. curación, etc.. Existen allí muchos entes creados por la fe y las oraciones de personas devotas, entre los cuales están las formas astrales de muchos santos y vírgenes que son las que se aparecen en muchas ocasiones a los videntes para transmitir mensajes o para obrar prodigios verdaderos, de acuerdo con los sublimes deseos que quienes las crearon han plasmado en ellas. Muchas curaciones milagrosas han sido hechas por estos Artificiales del Astral.

Como el mundo Emocional se interpenetra con el Físico, los diferentes Artificiales son atraídos hacia distintos lugares de acuerdo con las vibraciones allí generadas. Así, cerca de las personas y sitios de bajos deseos, emociones y pasiones, pululan Artificiales del inframundo Astral y cerca de las personas virtuosas y lugares donde se trabaja por el bien estarán los Artificiales protectores de las altas regiones del Astral.

Algunas criaturas del mundo de Deseos inferior pueden ser compelidas a atacar a sus víctimas en el plano Físico, con las cuales deben tener indudablemente alguna afinidad. Ejemplo de ellas son los Incubos y Súcubos. engendros de la sensualidad masculina y femenina que han llegado a violentar físicamente a muchas personas. También muchos casos de vampiros, brujas, fantasmas y apariciones de­moníacas se deben a estas criaturas infernales con las cuales trabajan los hechiceros y magos negros aquí en la Tierra. A su debido tiempo, por el principio de Afinidades, estos hacedores del mal se convertirán en víctimas de sus propios ayudantes.

4. Los Ángeles, quienes también tienen cuerpo de Deseos y trabajan preferencialmente en las regiones superiores del Astral, con las elevadas emociones humanas, dirigiendo a las miríadas de Elementales de esas regiones, educando a los desencarnados en tránsito por tales parajes astrales que constituye en el llamado Primer Cielo de algunas reli­giones, y donde ellos pueden disfrutar de un ambiente de paz y tranquilidad como el que soñaron los místicos en la vida terrenal.

5. Los llamados Espíritus Luciferianos quienes trabajan pre­ferencialmente en las regiones inferiores del Astral, facili­tando el material para las ígneas pasiones de los humanos y animales, manejando la Fuerza de Repulsión que allí impera y cuya misión es la de destruir las formas del mal. Las regiones bajas del Astral constituyen el llamado Purga­torio de los cristianos, y en ese lugar los Luciferianos ayudan a purgar sus faltas a los desencarnados en tránsito. Esta clase de Ángeles sólo facilitan los materiales adecua­dos a necesidades creadas por los mismos humanos y de ninguna manera infringen tormento alguno. Cada ser sufre víctima de sus propias creaciones y no por causa de los Luciferianos quienes sólo contribuyen a la Ley de Causalidad en esas regiones del Astral.

6. Los Arcángeles quienes tienen como vehículo inferior de conciencia el cuerpo Emocional y que vienen a ser la Jerarquía predominante en el mundo Astral, siendo quienes organizan la vida de la esfera en este nivel de vibración. Son expertos constructores de cuerpos de Deseos y trabajan sobre ellos en animales y humanos. Están regidos por Cristo, el Supremo Arcángel, y junto con los Ángeles colaboran en tareas de educación en las regiones elevadas y en labores de auxilio espiritual en el Purgatorio con los desencarnados en tránsito. Su forma real es la de una esfera radiante de la cual emanan cuatro corrientes de vida que semejan alas cuando asumen formas humanas y aparecen a los hombres. Por eso, los antiguos pintores clarividentes dibujaron a estas criaturas con cuatro alas a diferencia de los Ángeles que tienen solo dos alas, las cuales corresponden a las dos corrientes de vida cósmica que fluyen en el reino angélico, cuyos seres también tienen la forma de esferas radiantes.

Algunos Arcángeles de orden inferior, un poco rezaga­dos de su propia oleada de vida, actúan como Espíritus de Raza bajo las órdenes de Jehová o el Espíritu Santo, el Dios de la Raza, y trabajan sobre las diferentes naciones y grupos raciales influenciando en forma particular a los individuos. Los Espíritus de Raza inspiran a los líderes para promover los cambios necesarios a los diferentes países, de acuerdo con sus necesidades evolutivas, así como los Ángeles Guardianes inspiran a los miembros de una familia como espíritus tutelares. Ejemplos de ellos son el Arcángel Miguel quien guió al pueblo hebreo y el Arcángel Rafael que inspiraba a los atenienses. Otros Arcángeles de menor rango que los anteriores, actúan como Espíritus Grupo de los animales, sirviendo para las diferentes especies como Almas Colecti­vas hasta que los neófitos espíritus animales lleguen algún día a alcanzar su individualidad como los hombres actuales. Estos Espíritus Grupales son vistos en el Astral como seres con cuerpo humano y una cabeza como la del animal de la especie que guían pero con una apariencia que lejos de ser terrorífica muestra una delicadeza espiritual que inspira los más bellos sentimientos. Los Arcángeles de más alto rango actúan como embajadores de los Espíritus Planetarios, más conocidos como los Siete Espíritus ante el Trono. Los nombres
conocidos de los Arcángeles embajadores son: Miguel, Embajador del Sol y diferente del otro Arcángel Miguel que guió a los hebreos; Anael, Embajador de Venus; Rafael, Embajador de Mercurio; Casiel, Embajador de Saturno; Zacariel, de Júpiter; Samael, de Marte e Ithuriel, de Urano.

De los cuatro reinos del plano Físico, sólo los animales y el hombre poseen cuerpo Astral, estando conformado el del animal únicamente por material de las regiones inferiores del mundo del Deseo y el del humano por material de todas las regiones, lo cual hace la diferencia de que el hombre pueda expresar deseos elevados y altruistas.

El cuerpo Emocional del hombre es un poco menos evo­lucionado que el Etértco y que el Físico, en razón de su más reciente adquisición en el proceso de la evolución, y al presente estado de desarrollo aparece ante la visión clarividente como un ovoide luminoso semejante a un huevo de luz por el que fluyen una multitud de corrientes iridiscentes y siempre cambiantes. No posee órganos específicos como los cuerpos más densos pero se distinguen en él siete centros energéticos que irradian y giran como vórtices en forma de espiral y que se corresponden con los siete chakras del cuerpo Etérico, aunque su localización es un tanto diferente. El color de las corrientes varía de un ser humano a otro y depende por completo del tipo de deseos que exprese, pudiendo variar en forma momentánea con el fluir diario de las emociones, pero conservando ciertas tonali­dades básicas que caracterizan el aura humana. El material del mundo del Deseo se incorpora constantemente en dicho cuerpo conforme a las necesidades de cada ser. Las emociones, deseos y pasiones que se repiten constan­temente crean los Artificiales de que hablamos anteriormente y pueden proyectarse al plano Astral hacia las diferentes regiones, de acuerdo con su naturaleza. Ellos son las miríadas de entes

Artificiales que pueblan el Astral. También, atraídos por las vibraciones de los cuerpos de Deseos, muchos Artificiales se introducen constantemente dentro del aura humana. Por eso, los clarividentes suelen ver seres de luz que acompañan a las personas virtuosas, y verdaderas larvas, monstruos y vampiros que rodean a los malvados, ya que cada tipo de Artificial es un parásito que se alimenta constantemente de vibraciones afines. Los vicios humanos crean Artificiales muy poderosos y cuando las víctimas de la degradación intentan cambiar sus vidas, tales creaciones artificiales demoniacas se rebelan contra ellas exigiendo el alimento que durante tanto tiempo nutrió sus vidas. El efecto invisible de tales fuerzas se manifiesta en el llamado Síndrome de Abstinencia que experimenta el vicioso en proceso de cambio y que le causa una verdadera tortura emocional.

Cuando una persona intenta transformar sus malos hábitos en virtudes, los Artificiales se constituyen en los tentadores de su propio proceso y le acosan constante-mente, hasta que poco a poco, si el individuo no cede ante ellos, van muriendo por falta de alimento emocional, dando paso a las creaciones artificiales de la virtud edificante. Es la invisible pero fantástica magia del mundo Astral.

La luminosidad del cuerpo Astral depende del nivel de evolución de cada individuo. Los colores limpios y brillantes corresponden a las virtudes y los colores sucios y oscuros son los de las bajas pasiones. El actual cuerpo Astral de la humanidad se extiende a unos treinta centímetros del cuerpo Físico. Durante la vida en la Tierra, todas las energías correspondientes a las diferentes clases de deseos se encuentran mezcladas y se mueven constantemente. Sólo se perciben en un lugar fijo los vórtices de los centros espirales cuyo despertar y desarrollo abren paso a ciertas energías cósmicas que vitalizan los chakras del cuerpo Etérico y activan en él determinadas corrientes que confieren algunos poderes al individuo evolucionado, entre los cuales están la clarividencia voluntaria, la levitación, la telepatía etc.. Estos centros espirales giran siempre en el sentido de las manecillas del reloj. En los videntes y médiums, a través de ciertas prácticas inadecuadas, los vórtices comienzan a girar en el sentido contrario confiriendo cierta clase de visión que sólo alcanza a las confusas imágenes del éter Reflector del plano Etérico y cuya sucesión no es manejada en forma voluntaria por el que se cree vidente. Estos individuos generalmente son manipulados por Elementales. Artificia­les o Epíritus apegados a la Tierra, para obtener sus propósi­tos. La clarividencia voluntaria solo se consigue con un en­trenamiento esotérico adecuado y cuya llave se encuentra custodiada por los Iniciados de las Escuelas del plano Etérico. Ningún profano, ni nadie que no haya vivido una vida de servicio y virtud tiene acceso a tal conocimiento. El cuerpo Emocional además de ser el vehículo de las emociones es el que da al cuerpo Físico el incentivo para la acción y permite el movimiento junto con el éter Luminoso del cuerpo Etérico. En los minerales, los movimientos de traslación están dados únicamente por fuerzas externas a ellos y provenientes de otros seres. En las plantas, este movimiento es también escaso y promovido por el Éter Luminoso que está par­cialmente activo. En el animal y el hombre, los. cuales tienen cuerpo Astral individual, hay movimientos y acción propios, así como movimientos de fluidos interiores.

El cuerpo Astral va evolucionando vida tras vida a medida que nuestros deseos son más universales y elevados, y el registro de tal avance es archivado en el respectivo Átomo Simiente del vehículo Emocional, el cual se encuentra locali­zado en un punto correspondiente al hígado físico y cuyas fuerzas son transferidas al espíritu en los mundos sutiles tras el umbral de la muerte.

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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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La Mente y el Mundo del Pensamiento



La Mente y el Mundo del Pensamiento

Más allá del plano Emocional, en un nivel más elevado, está el Mundo del Pensamiento, el cual consta de siete regiones. Las cuatro primeras constituyen la Región del Pensamiento Concreto y las tres superiores la Región del Pensamiento Abstracto.

El Mundo del Pensamiento es la patria del Sonido Cósmico donde la conjugación del Poder del Verbo, gracias al cual existe todo lo creado, da lugar a los Arquetipos e Ideas Germinales que hacen posible la vida en los planos inferiores.

Las tres regiones más densas contienen los Arquetipos sonoros de !a forma, la vitalidad y el deseo respectivamente, lo cual quiere decir que todo cuanto existe en los mundos Físico, Etérico y Astral se halla allí en el plano Mental a manera de esquemas o Formas de Pensamiento que cristali­zan con el tiempo en los planos más densos, cuando son utilizados por los seres pensadores. La cuarta región que aún pertenece al Mundo Mental Concreto es la de las fuerzas Arquetípicas que son las que controlan y dirigen a los Arquetipos de los tres primeros niveles. Las tres regiones superiores contienen las ideas germinales del deseo, la vitalidad y la forma, las cuales animan a los Arquetipos para que puedan cristalizarse.

Nuestro cuerpo Mental está formado por material de las cuatro regiones del mundo del Pensamiento Concreto y, en 'a presente etapa de evolución, más que un vehículo consti­tuye un eslabón entre el Espíritu y sus cuerpos inferiores. Nuestro Ego. el Yo espiritual, la verdadera chispa de la Llama Divina, el que persiste para siempre, actúa desde la sutil Región del Pensamiento Abstracto, el mundo de las ideas, las cuales proyecta hacia la Mente para construir los pensamientos. La mayoría de nosotros como espíritus obtenemos percepciones del mundo Físico a través de los sentidos y las convertimos en ideas que proyectamos al cuerpo Mental donde se organizan como formas de pen­samiento. Estas pueden dirigirse hacia el cuerpo Emocional para despertar el sentimiento de acción o hacia el éter Reflector para ser usadas como información en el futuro, o sobre otra mente en forma de sugestión o mensaje telepático. Cuando esto último sucede, las formas de pensamiento, una vez han actuado, vuelven hacia su creador original llevando consigo el registro de la acción y del bien o del mal causado.

La mayoría de los seres humanos construyen sus ideas con base en las percepciones del mundo Físico. Sin embargo, en la Región del Pensamiento Abstracto existen las Ideas Primordiales que han generado los Arquetipos de todo lo creado y que fueron pensadas y perfeccionadas alguna vez por seres más expertos que nosotros en la elaboración de ideas. Estas semillas mentales pueden ser tomadas por mentes entrenadas en el pensar verdadero para ser conver­tidas en fantásticas creaciones en la realidad del mundo Físico. Aquellos que han aprendido a pensar verdadera­mente siempre comparan sus ideas con las semillas primor­diales, obteniendo de ellas información adicional y con­virtiéndose en verdaderos genios. Son ellos los inventores que han traído al mundo el progreso material. Este cono­cimiento sólo está al alcance de las almas avanzadas porque la Mente de la mayoría de la humanidad es tan joven aún que apenas alcanza a modelar las imágenes que tienen que ver con la forma. Somos aprendices de creadores en el mundo material y estamos perfeccionándonos en ello pero nada podemos hacer conscientemente con la vitalidad, la emoción o el pensamiento. Este es el trabajo de las futuras genera­ciones dentro de miles de millones de años de evolución.

Los habitantes del mundo del Pensamiento son miríadas de seres. La Jerarquía que predomina en la Región Concreta son los Señores de la Mente y la que gobierna la Región Abstracta son los Señores de la Forma. Los primeros son expertos constructores de cuerpos mentales y los segundos tienen especialmente a su cargo a la humanidad en el actual período de evolución. En la cuarta subdivisión del mundo Mental, llamada la Región de las fuerzas Arquetípicas, actúan las llamadas Jerarquías Creadoras quienes han contribuido a la formación del mundo desde la Aurora de Manifestación de este Sistema Solar y de esta Galaxia. Todas ellas continúan trabajando sobre los Arquetipos pri­mordiales de la Mente, la Emoción, la Vitalidad y las formas de nuestro esquema evolutivo. Siete de ellas están activas en forma total y de las cinco restantes sólo una parte de ellas • trabaja con nosotros. La mayoría se ha retirado ya del trabajo evolutivo de este sistema en particular. Las así llamadas Doce Grandes Jerarquías Creadoras son: los Espíritus Virginales que son los mismos Egos humanos y que hacen parte de las Fuerzas de la Naturaleza en su tránsito por el Mundo mental después de la muerte; los Ángeles, los Arcángeles, los Señores de la Mente o Principados, los Señores de la Forma o Potestades, los Señores de la Individualidad o Virtudes, los Señores de la Sabiduría o Dominaciones, los Señores de la LLama o Tronos ,los Querubines, los Serafines, los Seofines y los Therafines. correspondientes a los doce signos del Zodíaco, de Piscis a Aries respectivamente.

Nuestro eslabón mental va progresando vida tras vida y llegará a convertirse en edades futuras en un vehículo perfectamente organizado que dotará al hombre de un verdadero poder creador. La experiencia del progreso de la Mente se archiva en cada encarnación en el respectivo Átomo Simiente el cual se halla colocado en el lugar correspondiente a la cabeza. El clarividente observa el incipiente cuerpo Mental como una nube luminiscente en torno al cerebro físico pero de un nivel de vibración superior al del cuerpo Emociona) e interpenetrando a los demás vehículos inferiores.

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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


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El Cordón de Plata


El Cordón de Plata

Durante la existencia terrenal, los vehículos del hombre se encuentran ligados al Ego mediante un cordón que a la visión clarividente es de color plateado o blanco azulado, el cual está formado de material de diferentes mundos. Una porción, que une al Espíritu con la Mente, es de materia mental abstracta y está conectada al Átomo Simiente de la Mente en un punto entre las glándulas Hipófisis y Pineal. De allí parte una segunda porción de materia mental con­creta que une a la Mente con el cuerpo Astral y termina en el Átomo Simiente de éste, localizado en el vórtice del hígado. De allí parte otro ramal que conecta al cuerpo Etérico. Es de materia emocional y termina en el Átomo Simiente Vital que se encuentra en el bazo etérico, del cual parte la última porción que conecta al Etérico con el Átomo Simiente del vehículo Físico en el ventrículo izquierdo del corazón. Cada una de las porciones del Cordón de Plata puede extenderse infinitamente y constituye un canal de comunicación entre el Espíritu y los vehículos. Como generalmente mientras la persona está viva en la Tierra su cuerpo Etérico no abandona al Físico, la porción que los conecta suele aparecer corta en tanto que la que los une al astral es larga, ya que al dormir los vehículos superiores abandonan temporalmente a los del mundo material. El ramal Astral permanece enrollado en forma de espiral en el plexo solar durante el tiempo de vigilia. La ruptura del Cordón de Plata causa la muerte del individuo, así que las diferentes porciones se mantienen intactas durante toda la vida.

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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


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MUNDOS PLANETARIOS Y VEHÍCULOS HUMANOS


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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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El Sueño: Una Recapitulación de la Muerte




El Sueño: Una Recapitulación de la Muerte

Durante el tiempo de vigilia todos los vehículos del Ego permanecen concéntricos e interpenetrándose unos a otros, con el Cordón de Plata enrollado en el Plexo Solar. Las fuerzas vitales del cuerpo Etérico están reconstruyendo cada uno de los tejidos que se destruyen constantemente y reponiendo la vitalidad propia de los órganos que se gasta por la actividad del cuerpo Denso. El vehículo Emocional con su ímpetu de energías tiende a excitar los órganos del cuerpo súper estimulando sus funciones. El desorden habitual de las emociones de la mayoría de los humanos hace que permanentemente este vaivén astral dañe también los tejidos físicos. La Mente está casi por completo aliada a las emociones, pues es bien cierto que éstas manejan a la gran mayoría de los individuos en tanto que son pocos los que subyugan la naturaleza de deseos bajo la ley imperante del pensamiento al servicio del Espíritu. El constante deterioro y reconstrucción de tejidos agota el flujo vital especializado por el cuerpo Etérico. Por ejemplo, el efecto debilitante y destructivo de un acceso de ira, de una depresión profunda o de una situación de pánico es fácilmente observable en cualquier persona. El descontrol emocional es el origen principal de la mayoría de las enfermedades de la raza.

Todo el tiempo se entabla una batalla entre la fuerza constructiva del cuerpo Etérico y la destructiva del Emocional. Finalmente al término del día, y a pesar de que los alimentos aportan un suplemento considerable de éter, el cuerpo Astral gana la batalla y el resultado es el debilitamiento de nuestro organismo. Entonces, es necesario reponer las energías perdidas de alguna manera y el Ego considera pertinente retirarse a los mundos sutiles junto con los cuerpos Mental y Emocional los cuales son los causantes del desorden, de­jando solamente al cuerpo Etérico con el Denso. Este es el proceso del sueño.

Al dormir, los vehículos superiores flotan sobre el cuerpo o cerca de él y se sumergen en el mundo del Deseo, donde tiene lugar la restauración del ritmo y armonía de la Mente y del cuerpo Astral. El procedimiento consiste en revisar los sucesos del día en orden inverso de como ocurrieron, de tal suerte que se observen primero los efectos y luego las causas. Muchas experiencias son comprendidas entonces por el Ego y en su interior se forman imágenes verdaderas de los acontecimientos y de la enseñanza que ellos traen, reemplazando los errores debidos a las limitaciones de percepción causadas por la vida en un cuerpo de alta densidad. El ritmo y tono del cuerpo Emocional se restablece gracias a la armonía y sabiduría que fluyen como corrientes en el mundo del Deseo. Este método se sigue hasta agotar todos los sucesos del día de tal manera que entre más desequilibrios emocionales y mayor grado de inconsciencia haya habido en la jornada diaria, más se demorará la recuperación del cuerpo Astral. Una vez éste se encuentre en armonía, deja fluir a través del Cordón de Plata una esencia vitalizante de energía rítmica que reanima al ago­tado cuerpo Etérico, el cual vuelve a reiniciar su trabajo de especialización de la energía solar, ahora sin el estorbo del astral, y comienza a reconstruir los tejidos destruidos y a revitalizar los órganos que habían perdido su fuerza vital, eliminando de ellos muchas toxinas y residuos nocivos. Al final de este proceso, a la mañana siguiente, el Ego y la Mente junto con el Astral entran en los vehículos inferiores completamente reparados y revitalizados para iniciar una nueva jornada de experiencias.

Durante la noche, si después de realizado el proceso de restauración queda algún tiempo, tal vez el Ego emprenda un vuelo anímico por el mundo del Deseo y viva en él algunos sucesos de los cuales pueda derivar alguna experiencia adicional, aunque nada sea recordado al día siguiente. Cada espíritu será atraído a una región del Astral acorde con las vibraciones áuricas de sus cuerpos. Algunos podrán visitar las regiones más elevadas en tanto que otros sólo alcanzarán el inframundo Astral.

A veces sucede que el espíritu está demasiado preocu­pado de sus actividades aquí en la Tierra o que la vida materialista ha cristalizado tanto los vehículos que estos se adhieren fuertemente al cuerpo Denso. Entonces, la desco­nexión del Emocional es sólo parcial y algunos sucesos de los que el hombre revive se mezclan con escenas reales del mundo Astral y alcanzan a impresionar el cerebro con imágenes confusas. Puesto que el eje de percepción está torcido por el desencajonamiento de los vehículos y el cerebro no funciona debidamente por el agotamiento del etérico. las imágenes no corresponden a una exacta realidad sino que son distorsiones de ella. Estos son los llamados sueños. A veces, cuando el cuerpo Emocional está de­masiado cerca del Físico, nos llegan escenas casi vividas que se convierten en pesadillas. El resultado de esta separa­ción parcial de los vehículos es que el proceso restaurador no se cumple a cabalidad y el cuerpo Denso despierta cansado.

Muchas personas son capaces de resolver algunas inquietudes en el mundo Astral o prevenirse de algunos probables peligros y, en el momento de despertar, ciertas escenas de estas actividades impresionan el cerebro y se convierten en sueños reveladores o proféticos. Las personas más evolucionadas, que llevan vidas tranquilas y equilibra­das, emplean poco tiempo en el proceso de restauración de sus cuerpos y tienen la mayor parte de la noche para actuar en el mundo del Deseo. Muchos de ellos son los llamados Auxiliares Invisibles, quienes ayudan desde allí en procesos de curación, actuando sobre los vehículos sutiles, o pres­tando algún servicio a muchos seres que sufren en el mundo Astral como los desencarnados recientemente, especialmente aquellos que han muerto asesinados o en accidentes. También, asisten a clases en lugares especiales destinados a las almas más evolucionadas, recibiendo valiosas instruc­ciones durante el sueño. Otros tienen encuentros con fa­miliares que han muerto o visitan lugares lejanos de la Tierra. Los espíritus más avanzados logran separar parte del cuerpo Etérico correspondiente a los éteres Lumínico y Reflector, asientos de la percepción y de la memoria, dejando en el vehículo Físico solamente los éteres Químico y de Vida. A esta parte del cuerpo Vital que puede ser extraída por el espíritu en la noche se le denomina el Cuerpo del Alma o el Dorado Vestido de Bodas. Quienes pueden hacer esto, recuerdan al despertar todo cuanto han hecho en el plano Astral mientras su cuerpo reposa en el lecho. Los verdaderos discípulos de las Escuelas de Misterios están en este caso. Esta cualidad depende de la clase de vida que el individuo lleve, ya que los éteres superiores del cuerpo Etérico se desarrollan, en detrimento de los inferiores, por el cultivo de ideales elevados y virtuosos y mediante una existencia dedicada al servicio desinteresado y amoroso por la huma­nidad. Todos los placeres terrenales que traen la gratifica­ción de los sentidos aumentan la cantidad de éteres inferiores en detrimento de los superiores. Por eso, sólo los que transitan el Sendero de Perfección y llevan vidas virtuosas logran construir el cuerpo del alma.

Vemos así que el proceso del sueño es una recapitula­ción pequeña de la muerte pues igualmente cuando los vehículos han sido inutilizados y no sirven a la tarea del espíritu, éste se retira definitivamente con los cuerpos su­periores hacia los mundos sutiles a la vida postmortem. Todas las noches morimos parcialmente para revivir a la mañana siguiente y, al igual que las almas avanzadas pueden recordar la vida en el Astral durante el sueño, al morir y volver a renacer traerán el recuerdo de sus vidas anteriores como efectivamente sucede con los pioneros de la evolución quienes gozan de una conciencia ininterrumpida, encar­nación tras encarnación. Son ellos los que dan testimonio de la realidad de la Ley del Renacimiento.

Muchas personas se jactan de ser evolucionadas y dicen recordar lo que hacen de noche en el plano Astral pero al escuchar a la mayoría vemos que sus recuerdos vienen a manera de ensueños y no como resultado de una clara memoria de los acontecimientos. Hay que aclarar una vez más que aquellos que han desarrollado verdaderamente el Cuerpo del Alma, el cual es el único que permite un viaje astral verdadero, traen una memoria con una conciencia aún más vivida que la del plano Físico y pueden describir a cabalidad a las miríadas de seres que habitan los mundos sutiles. La mayoría de aquellos que se pavonean creyendoser los más avanzados realmente sólo sueñan o fantasean y ni siquiera han visto a los Gnomos del Etérico.

Muchos dicen que la vida después de la muerte no existe y mucho menos la reencarnación, puesto que nada recorda­mos de esas etapas anteriores de nuestras experiencias. Sin embargo, a veces olvidamos muchas cosas de las que hicimos el día anterior y la mayoría nada recuerdan del tiempo durante el cual permanecieron dormidos, en una total inconsciencia que simula el sueño de la muerte.

Múltiples aspectos ignoramos acerca de la vida humana y hasta que no hemos tenido conocimiento de la maravillosa complejidad del Universo y de su perfecto plan evolutivo no le encontramos ningún sentido que aplaque la inquietud avasalladora de la lógica humana. La visión clarividente da luz a la ceguera espiritual del hombre y nos revela un mundo de riqueza infinita, mostrándonos que nuestro viaje de la cuna a la tumba es tan sólo una estación del eterno camino de la espiral de la evolución.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


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