domingo, 18 de octubre de 2015

El Mensaje Reencontrado - LIBRO XX


LIBRO XX

Por repugnancia hacia ti, se te echó
sobre la superficie de los campos el día
en que naciste.
EZEQUIEL

Si separas lo que es precioso de lo que
es vil.
JEREMÍAS


VÊTE RUINE 
LA SAL
1. El que sólo percibe la envoltura de los
seres y de las cosas está separado de
la unidad esencial y substancial de Dios,
hasta que su ceguera cese en el nacimiento
de la luz del Salvador.
1'. La pureza de la substancia de la Madre
es lo que nos permitirá encarnar el
esplendor de la esencia del Padre y llegar
a ser, de este modo, verdaderos Hijos de
Dios por la eternidad.
2. Las santas Escrituras están completas
desde su comienzo, y cada nuevo Libro
revelado no hace más que confirmarlas sin
añadir ni suprimir nada al misterio del
espíritu encarnado, que constituye su
fundamento sagrado.
2'. Enséñanos a oírte y obedecerte.
Enséñanos a amarte e imitarte.
Enséñanos a recibirte y madurarte.
Enséñanos a conservarte y multiplicarte,
¡oh, Señor de la vida imperecedera!
3. ¿Quién puede decir esto sin blasfemar y
quién puede oírlo sin escandalizarse?
Nuestros sacrificios y nuestros crímenes
son igualmente ilusorios ante Dios.
Nuestras bendiciones y nuestras
maldiciones son también vanas ante su
grandeza.
3'. ¿Por qué intentar avanzar y por qué
temer retroceder? ¿Por qué esforzarse en
subir y por qué temer caer? Ya que basta
con que la gracia del Único nos desnude
del pecado venenoso y que su amor nos
vista del esplendor dorado.
4. Nuestros pensamientos de amor o de
odio son completamente irrisorios ante su
esplendor, sólo nuestro reposo y nuestra
buena voluntad en él son aceptados por el
Único.
4'. ¿Acaso no basta con nuestra buena
voluntad de corazón1 hacia el Señor y su
creación para ser perdonados de la falta
imbécil y para ser salvados de la muerte
del inmundo al final de los tiempos?
5. Ya que incluso nuestro amor por el
Señor es sólo el reflejo de su gloria y no
nos pertenece en propiedad, mientras
que la obediencia y la aceptación son
las ofrendas aceptables de un corazón
sepultado en la muerte y quebrado por el
exilio.
5'. Enséñanos, ¡oh Purísimo!, a
comportarnos según tu santa voluntad y
danos la inteligencia de tu enseñanza
sublime, así como la comprensión de tu
obra sagrada.

1. Variante «¿Acaso no basta con nuestro pensamiento de amor, que es la buena voluntad de corazón...?»



6. Todos somos indignos de recibir la
palabra de Dios. Por eso, no deja de
recordárnoslo misericordiosamente, para
que no olvidemos nunca la humildad de la
criatura y la gloria del creador.
6'. Si el mundo rechaza nuestros trabajos y
nuestros dones, volvámonos hacia Dios y
ofrezcámosle nuestro silencio atento y
nuestra nulidad reposada que, con certeza,
serán mejor acogidos y apreciados por el
Único conocedor.
7. Al preguntarle un día a mi Señor:
«¿Qué debo hacer para complacerte?», él
me contestó: «Nada, sobre todo nada, para
que pueda regarte con toda tranquilidad y
madurarte con toda seguridad».
7'. Dejaremos nuestras abluciones cuando
reluzcamos de pureza, y es entonces
cuando el sol de Dios nos fecundará
plenamente, pues lo que ofreceremos al
Señor es un corazón virginal y ligero, y lo
que nos dará a cambio es un corazón
sembrado y denso.
8. Hay dos maneras de salirse de toda
cosa, o bien por arriba o bien por abajo.
Quien sale del mundo por arriba es santo y
salvado. Quien sale por abajo está loco y
condenado.
8'. Le esperaremos a fin de ser esperados.
Le buscaremos a fin de ser buscados. Le
encontraremos a fin de ser encontrados.
Reposaremos en su paz a fin de ser
unificados en él.
9. Como el mono que permanece
prisionero de la calabaza, con la mano
obstinadamente cerrada sobre el cebo,
también a nosotros nos bastaría con soltar
el puñado de barro que apretamos
estúpidamente en este mundo para ser
devueltos a nuestra libertad primera. Sin
embargo, todos se burlan de los monos y
nadie entrevé su propia codicia.
9'. Mi señor me preguntó una vez: «¿Qué
me traerás el día del juicio?», y yo
contesté: «Tu, en tu secreto en mí».
Entonces dijo: «Está bien. Ve pues,
germina, madura y fructifica para mi
cosecha», y lloré amargamente de estar
aún recubierto por el barro de la tierra
extranjera.
10. ¿Quién querría discutir aún con
criaturas ignorantes, cuando Dios conversa
tan maravillosamente con nosotros en
nuestros corazones?
10'. Ordenar el barro del mundo es un
apaño, salir de él, ¡he ahí la inteligencia!
11. ¡Oh, música de las músicas!
¡Oh, perfume de los perfumes!
¡Oh, sabor de los sabores!
11'. La ciencia de los hombres organiza la
fosa de la muerte, pero la ciencia de Dios
nos libera de ella para siempre.
12. ¿Cómo se destensará el resorte que no
haya sido tensado? Y ¿cómo encontrará en
sí mismo a su Señor quien no lo haya
buscado locamente en el mundo?
12'. El juicio de Dios no es el juicio del
hombre, y lo que uno exalta el otro lo
desprecia.
13. Rezaremos a fin de aprender a alabar,
y alabaremos a fin de aprender a callar
ante él.
13'. «Cuando os améis como yo os amo,
seréis uno conmigo», dice el Señor de la
unidad del amor.
14. Este nos explica la encarnación de
Dios con todo detalle sin ni siquiera
conocer la naturaleza virginal de la santa
Madre; aquél nos demuestra el misterio de
Cristo sin ni siquiera conocer la virtud del
sol que lo ilumina.
14'. Finalmente, los ujieres vinieron y
echaron a todos los que hacían antesala en
la casa del Altísimo, pero yo seguí
esperando en los peldaños de su
escalinata, hasta que el sueño vino a
calmar mi desespero y a cubrir mi soledad.
15. Así, demasiados sabios nos abruman
con su ciencia, mientras que ellos mismos
no oyen, no ven ni saborean nada de la
única verdad, ya que su conocimiento de
Dios es intelectual y libresco en lugar de
ser experimental y vivido.
15'. Y allí es donde me encontró y me
cogió entre sus brazos para consolarme,
y cuando desperté, estaba en su propio
lecho. Él me sonreía como una madre
atenta y feliz que ha reencontrado a su hijo
perdido.
16. Un día, volviendo al mundo después
de una conversación con mi Señor, tuve
una náusea súbita y experimenté una
horrible tristeza. Así, me di cuenta de que
mi gran dolor empezaba aquí abajo,
cuando de hecho creía que había
terminado.
16'. Cuando hayamos encontrado al Señor
dentro de nuestro corazón, ¿quizá se
dejará ver también afuera en el mundo?
¡Oh, insigne rareza! ¡Oh, confianza
suprema! ¡Oh, prueba terrorífica del don
total!
¿Cuántos han podido soportar sin morir
tu presencia visible y tu esplendor
encarnado?
17. Creeremos hacer un sacrificio
renunciando al mundo para volvernos
hacia Dios. Luego, comprenderemos que
es el Señor quien se sacrifica volviéndose
hacia nosotros.
17'. «No escogemos a Dios, es él quien
nos escoge». Estando en reposo y
permaneciendo atentos, ¿le oiremos y le
veremos tal vez algún día aquí abajo?
18. ¿Cómo creer en Dios en este mundo
absurdo cuando no se ha visto lucir la luz
del Perfecto?
18'. ¡Oh, misericordia infinita de la fe
ciega! ¡Oh, asombrosa seguridad del amor
divino!
19. No hay competiciones, ni jurados, ni
exámenes, ni premios, ni medallas, ni
diplomas que cuenten en la búsqueda del
Altísimo.
19'. Los holgazanes y los benditos de Dios
son quienes ganarán la apuesta celeste y
no los trabajadores y los inteligentes de
este mundo.
20. Sólo un corazón quebrado, del cual el
Señor separa dulcemente la verdad de la
mentira para venir a habitarlo en toda su
gloria reencontrada.
20'. El que tiene los ojos fijos en su Señor
avanza con paso igual a través del oro y a
través del barro de la creación mezclada.
21. La mejor vía hacia Dios es la mayor
atención en el mayor abandono, tras la
larga y ardua búsqueda en las tinieblas de
la fe.
21'. ¡Qué difícil es reencontrar la alegría
de su Señor cuando se ha solicitado el
mundo y cuando se ha recibido en pago
sus flores o sus salivazos!
22. Prescindiremos fácilmente del mundo
exterior el día en que ya no podamos
prescindir del Señor interior.
22'. Dos cosas nos desconsuelan: nuestro
alejamiento del Señor y nuestra estupidez
ante su creación, pero una tercera nos
espanta: la mugre que nos enmascara la
luz del Perfecto.
23. Si el mundo se nos revela como una
tabla podrida, apoyémonos en el Señor,
que nunca se escabulle cuando un
bienamado viene a reposar sobre su seno.
23'. Podremos amar tanto más a los
hombres en la medida en que no les
pidamos nada, y podremos amar tanto más
a nuestro Señor en la medida en que se lo
pidamos todo.
24. La mejor manera de servir a Dios es
ser para los demás hombres como un poste
indicador que enseña el camino del Único
Esplendor.
24'. ¡Cuán maravillosa es la presencia del
Señor y qué terrible es su ausencia!
Compañero muy secreto. Compañía muy
santa. Acompañado muy amado.
25. Contemplar a su Señor y organizar el
mundo es imposible. Hay que escoger al
comienzo para no dudar al final.
25'. Ni las alegrías ni los dolores de este
mundo deben hacernos olvidar el refugio
del único candor.
26. Quien se haya acercado a su Señor
aquí abajo dirá: «Mi vida ha sido una
fiesta perpetua», y los demás añadirán:
«Era un santo», después de haber escupido
sobre él. En cuanto al Sabio poseedor de la
unidad del Único, muy pocos lo
reconocerán bajo su envoltura mortal.
26'. Los holgazanes de Dios lo reciben
todo de las manos de su Señor, mientras
que los trabajadores del mundo penan
duramente para carecer de todo aquí abajo.
«Estos holgazanes pueden trabajar como
los trabajadores, pero ¿qué trabajador
podría holgazanear como estos
holgazanes?»
27. Habiendo rechazado a su Señor, se
han sumergido en el horror para olvidar
su tristeza, pero sólo han logrado
decuplicarla ¿Quién les devolverá ahora la
paz del Perfecto?
27'. ¿Cómo podría el amor de Dios y de
los santos apartarse de un ser, por
desfigurado que esté a causa de la caída?
¿El mismo Satán no es susceptible de
reunirse con su Señor si lo desea una vez?
28. El Señor no nos ha dado recetas para
arreglárnoslas en el barro del mundo, sino
que nos ha hecho ver cómo podemos salir
de él íntegros.
28'. Quien contempla a su Señor puede
reírse francamente de sí mismo, después
de haber llorado mucho tiempo por ello.
Este ya no tiene nada que temer de la
miseria ni nada que esperar de la riqueza
del mundo.
29. El santo no es distante, ni importante,
ni altanero con nadie, sino que es verídico
con todos, y por eso exaspera a los
hipócritas y a los mediocres.
29'. Algunos han perseverado en el amor
de su Señor en medio de las penas y
dolores, pero ¿cuántos se han acordado de
él en medio de las alegrías y los bienes de
este mundo?
30. ¡Cuántos de entre los mejores han sido
alejados de Dios por la mediocridad de los
que enseñan su salvación! ¡Cuál será la
confusión de los extraviados que habrán
rechazado al Señor a causa de los malos
servidores! Pero ¡cuál será la suerte de
los servidores mediocres que habrán
obstaculizado a los hombres de buena
voluntad!
30'. Cualquier Hijo de Dios, si recibiera la
orden, revelaría el secreto del Único, y
toda la creación reviviría en el esplendor
primero. Únicamente se oponen a ello la
insuficiencia de los mediocres y la malicia
de los malvados, pero el Señor del centro
conoce la hora del juicio.
31. La muerte nos siega inopinadamente y
nos rastrilla en un abrir y cerrar de ojos,
y he ahí todas nuestras pequeñas
preocupaciones y todos nuestros pequeños
pensamientos volatilizados al instante.
¡Oh!, ¿quién tendrá la inteligencia de
buscar asiduamente a su Señor aquí abajo
a fin de obtener la victoria de la vida?
31'. No nos durmamos sobre el Libro,
pongamos también la mano en la
resurrección y en la transfiguración del
mundo entenebrecido; así, tendremos la
vida inmortal y pura del comienzo, que
colma a los hijos de Dios.
32. ¡Oh, creyentes esparcidos sobre la
tierra!, un día resucitaréis y os abrazaréis
en nombre de Dios llorando de alegría,
como hermanos y hermanas que se
reencuentran en el lugar de su nacimiento,
y habitaréis la pureza donde no hay
muerte.
32'. Ten inteligencia y la luz iluminará tu
vía.
Ten pureza y el Altísimo sembrará tu
campo.
Ten paciencia y tu tierra producirá la
salvación.
Ten simplicidad y el cielo multiplicará
tu virtud.
33. Entremos en el reposo2 y alejémonos
de los asuntos del mundo, pues es el único
medio para obtener el ocio y la paz
indispensables para la búsqueda de Dios,
que nos hará bellos, ricos, gloriosos,
poderosos e inmortales, cuando hayamos
encontrado el único tesoro.
33'. Ten corazón y poseerás el tesoro de
los hijos de Dios.
Ten sobriedad y nadarás en la riqueza
que nunca se agota.
Ten fe y el Señor en persona trabajará
para ti.

Variante: «Entremos resueltamente en el reposo...»

34. Lo que parecemos a los ojos del
mundo importa poco, lo que somos ante el
Señor de verdad es lo único que cuenta.
«Los insultos y los salivazos de los
malvados no añadirán nada al vestido de
barro que nos cubre, como tampoco
sustraerán nada al núcleo de luz que nos
habita».
34'. Los inteligentes del mundo se burlarán
de nosotros y nos cubrirán de injurias a
causa de la palabra del Señor de vida,
pero, para nuestra alegría, basta con que
un corazón sencillo y sagaz comprenda y
practique aquí abajo la vía de Dios antes
del tiempo del gran juicio, que consumirá
toda mugre y separará toda hez del cuerpo
glorioso.
34". MARANATHA.
Ciertamente, él viene.
35. Ni un pensamiento, ni una mirada, ni
una palabra, ni un gesto para el mal; así,
éste no tomará cuerpo y vida en nosotros
ni alrededor nuestro, y si aparece por
efecto de la antigua falta, pensaremos el
bien, veremos el bien, nombraremos el
bien y realizaremos el bien, para que la luz
de vida nos invada y sea lo único que
subsista en nosotros y alrededor nuestro.
35'. Atemos las buenas palabras alrededor
de nuestro cuello y vivamos con ellas
hasta que hayan entrado en nosotros.
Primero, contemos con la Providencia
del Señor, luego obremos santamente a
fin de dar cuerpo a su bendición
transformante.
«¿Quién comerá el verbo nacido del
cielo y de la tierra a fin de poseer la vida
que no perece?»
36. Los trabajos necesarios para el
sustento de nuestras vidas son poca cosa
para los que piensan más en Dios que en el
trabajo de sus manos.
«La liberación de la maldición de la
muerte vuela hacia el que ruega a su Señor
con amor y superación».
36'. Asociemos a Dios a nuestros trabajos
y a nuestras penas, pero asociémosle
también a nuestros ocios y a nuestros
placeres, para que el mal no pueda
introducirse en nosotros durante la
ausencia del Perfecto.
37. Que los inteligentes y los sabios del
mundo no se molesten si permanecen en la
puerta del Libro con toda su inteligencia y
con todo su saber, y que nos perdonen lo
que les parece oscuro, ya que no deseamos
convencerles ni instruirles a pesar suyo.
37'. Debemos enseñar a nuestros hermanos
a rogar a Dios para que obtengan su gracia
y su socorro, en lugar de llevarlos a
cuestas, lo cual no podría enseñarles a
caminar en la fe ni hacernos avanzar en el
camino de la libertad de los hijos de Dios.
38. Si somos fuertes en nuestra debilidad
es porque entonces la fuerza de Dios nos
habita por entero y actúa en nuestro lugar.
38'. La plegaria y la alabanza a Dios hacen
la alegría de los santos y de los Sabios,
pero la ausencia y el silencio son lo que
hace la presencia del verbo de Dios y la
unión de los perfectos.

39. No nos entreguemos a ninguna
competición en este mundo, ya que
nuestras hazañas son ridículas ante Dios.
39'. Si no podemos impulsarnos hasta
Dios, tiremos de él intrépidamente hacia
nosotros. Puede que así vaya mejor.
40. El que sabe que sólo Dios opera todo
en todo no siente la tentación de
vanagloriarse de sus obras aquí abajo.
Esperemos, pues, en la Providencia del
Señor más que en las obras de nuestras
manos. Palabras duras para los
inteligentes, para los valientes y para los
razonables de este mundo.
40'. Nuestros trabajos son inútiles sin la
bendición del Señor radiante, ya que no
pueden hacer nada sin ella, mientras que
ella lo puede todo sin ellos; sin embargo,
uniéndolos por un medio natural
obtendremos el reposo y la gloria de Dios.
41. Quien ha aprendido a caer también
sabe levantarse de nuevo sin daño alguno,
pero quien no ha aprendido corre el riesgo
de romperse algún miembro o incluso todo
el cuerpo a causa de su excesiva rigidez.
41'. Nadie conoce el espesor de la capa de
mugre que nos recubre, excepto el santo
que la consume, y nadie conoce el peso de
la luz que nos habita, excepto el Sabio que
la madura en secreto.
42. No hagamos nada que tampoco nos
atrevamos a realizar en la presencia de
Dios.
42'. Quien asocia Dios a todos sus
pensamientos y a todos sus actos se vuelve
uno con el Perfecto.
43. Los que hayan sido limpiados por el
fuego de la gehena deberán ser purificados
por el agua media y reanimados por el
espíritu celeste, a fin de adquirir la
incorruptibilidad del reino de Dios.
43'. El aceite se une con la sal por medio
del agua y el agua se fija en la sal por
medio del aceite, y todo permanece en
Uno.
43". ¡Oh, cenizas humildes de la
mortificación!
¡Oh, agua viva de la bendición!
¡Oh, pura sal del bautismo!
¡Oh, santo aceite de la resurrección!

44. ¿Quién estudiará el Libro y quién
recorrerá la vía del Único?
«En la duda, remitámonos a Dios que
nos habla por la voz interior y hagamos su
voluntad, ya que conoce perfectamente la
derecha, la izquierda y el medio del
hombre».
44'. Liberemos a nuestra reina virginal, y
nos dará un Hijo que salvará al género
humano y lo restituirá en su esplendor
primero.
I.N.R.I.
45. Manifestemos lo de dentro afuera
como lo ha hecho nuestro bello Señor
descendido del cielo.
«Bendición y maldición proceden de la
visión interior del espíritu y de la fe en
acción por el verbo».
45'. El deseo da la substancia.
La imaginación da la forma.
El verbo da el peso.
La fe da la vida, pero la pureza del
corazón es lo único que permite la unión
con el Dios creador y renovador de todas
las cosas.
46. La Providencia de Dios se manifiesta
preferentemente por mediación de los
creyentes de buena voluntad; pero puede
excepcionalmente actuar por medio
de los espíritus o incluso directamente
combinando los elementos primordiales.
46'. No imaginemos los medios de
realización de nuestra plegaria, ya que las
vías de la Providencia del Señor
son imprevisibles, desconcertantes e
impenetrables para nuestra pequeña razón.
47. Dios forma y disuelve imágenes, pero
salva algunas por medio del Hijo, que es
semejante al Padre.
47'. Lo que está netamente establecido
adentro ya está en vía de realización
afuera en el mundo.
48. Todo está en potencia dentro de la
substancia oculta, y nuestros pensamientos
son lo que manifiesta lo deseable o lo
indeseable.
48'. El mundo de adentro es lo que
cambiará primero, luego el mundo de
afuera también será hecho claro y bello.
49. Nuestra visión interior es lo que hemos
de ejercitar y animar, hasta que aparezca
en el mundo viva y pura.
49'. La fe viva es loca y absurda, ya que ni
siquiera tiene en cuenta las apariencias
razonables de la muerte.
50. No imaginemos ni nombremos lo
indeseable para no darle cuerpo y vida en
nosotros ni alrededor nuestro.
50'. Es más seguro estar con Dios que
contra cualquiera, ya que de esta manera
tenemos la seguridad de no equivocarnos
jamás y de ir por el camino más corto.
51. Vayamos allí donde la Providencia de
Dios nos sonríe y abandonemos las vías
donde se nos opone.
51'. Vayamos allí donde la vida celeste se
encarna en la tierra pura y santa.
52. Todo lo que se parece a un trabajo de
hombre no es de Dios y desaparecerá en el
mundo nuevo.
52'. Él engendra a su Madre, y su Madre lo
engendra en el mundo para la salvaguardia
de los santos y de los Sabios.
53. El infierno es la muerte mantenida
en nosotros perpetuamente, es la vida
siempre agonizante y siempre renaciente,
es el hedor y el horror de la mugre
putrescente mezclada con la luz de vida.
53'. Trabajemos todos los días de nuestras
vidas en separar y rechazar la mugre de la
muerte que nos invade desde la primera
caída, ya que es un trabajo agradable y
santo a los ojos del Señor, que
vendrá en nuestra ayuda liberándonos
completamente de la putrescente
extranjera.
54. Si nos sentimos abandonados y tristes,
si estamos tentados y agitados,
sumerjámonos en la lectura y en la
meditación de las Sabias Escrituras, que
nos nimbarán de la alegre luz del
Purísimo.
54'. Que el deseo y la voluntad de nuestro
creador y dador, Padre santísimo y
sapientísimo, se realice en nosotros
perfectamente y que la pura unidad
reencontrada de los tres mundos nos
introduzca en la presencia eterna del
Viviente que ES.
55. Quien ha encontrado la luz del Señor
puede abandonar el Libro; Dios lo
establecerá en la paz por su amor, de la
misma manera que lo ha introducido en la
gracia por su bendición.
55'. La pureza del Señor invadirá toda la
tierra y consumirá la mugre de la muerte,
borrando nuestro pecado por el milagro
inaudito de la separación y de la unión
santa.

55". Ya que el colmo de la mortificación
manifiesta la vida celeste, que engendra a
su vez la eternidad de la paz de Dios.

56. La obstinación orgullosa del hombre
es tal que la debilidad de su carne y la
fragilidad de su condición no consiguen
devolverlo a la humildad liberadora y
renovadora, donde reposa el secreto de
Dios.
56'. Quien cultiva su jardín y escarba su
propia tierra realiza un trabajo agradable a
Dios. Ciertamente, la nieve del Señor
consumirá su pecado y resplandecerá ante
todas las naciones, y su palabra tendrá la
densidad del oro fermentado.
57. Algunos reciben directa y enteramente
la palabra de resurrección y de vida, pero
otros sólo pueden absorberla poco a poco
y con mucha dificultad.
Los que la rechazan están ya excluidos
sin saberlo.
57'. No nos extraviemos en la dispersión
de nuestros corazones, ni en la agitación
de nuestros espíritus, ni en los trabajos de
nuestras manos. Perseveremos más bien
en la búsqueda del Único, que nos colmará
mucho más allá de nuestros deseos.
58. Por eso, si nos está permitido llorar de
alegría respecto a los primeros, se nos
recomienda tener paciencia con los
segundos y, sobre todo, no desalentarlos
por una intransigencia ciega y sorda.
«Los sacerdotes han condenado a Jesús
al suplicio y los soldados lo han clavado
en la cruz».
58'. ¿Quién se reunirá con el Señor del
centro desde este mundo?
¿Quién volverá al Padre inagotable y
puro antes del juicio universal?
¿Quién atravesará de nuevo las tinieblas
del exilio terrestre?
¿Quién superará la prueba de la caída
mortal?
¿Quién seguirá al Señor de resurrección
aquí abajo?
59. Alabemos al Bendito por todo lo que
tenemos y démosle gracias por todo
cuanto nos llega. De esta manera, siempre
seremos colmados y ricos en el Señor.
59'. Un buen encuentro vale más que mil
buenas ideas y la frecuentación del Señor
vale más que todas las riquezas de la
tierra.

60. Cuando los ignorantes de este mundo
nos traten de inútiles, holgazanes y
cobardes a causa de nuestra búsqueda del
divino tesoro, podremos considerarnos
muy dichosos, porque estaremos seguros
de estar en la vía del Único Esplendor.
60'. El rebelde y quienes le sirven se
agitan en la dispersión ciega y en el
trabajo desaforado. El Señor y los suyos se
complacen en la unidad del corazón y en
el santo reposo de la realización de todas
las cosas.
61. Las almas de los creyentes y la sangre
de los impíos no se levantarán contra
nosotros el día del arreglo de cuentas, ya
que el Libro será nuestro testigo ante el
Altísimo, y todos se quedarán callados
ante la revelación prodigiosa del Único,
pero unos se alegrarán mientras que los
otros llorarán amargamente.
61'. ¡Oh, inteligentes!, ¿dónde estarán
vuestras astucias?
¡Oh, sabios!, ¿dónde estarán vuestras
luces?
¡Oh, trabajadores!, ¿dónde estarán
vuestras obras?
¡Oh, mediocres!, ¿dónde estarán
vuestros juicios?
¡Oh, importantes!, ¿dónde estarán
vuestras seguridades?
¡Oh, hipócritas!, ¿dónde estarán vuestros
disfraces?
¡Oh, burlones!, ¿donde estarán vuestras
agudezas?
62. Pongamos nuestras causas en manos
del Señor de justicia, y nuestro sueño será
apacible y ninguna mancha ensombrecerá
la luz de nuestros corazones.
62'. ¡Oh, Todobendito!, quita el saco y la
ceniza muerta que nos ciegan a fin de que
veamos tu luz de sabiduría y a fin de que
alabemos para siempre tu santo NOMBRE
en tu gloria reencontrada.
63. Seamos exigentes con nosotros
mismos, pero no violentemos nada ni
dentro ni fuera; pidamos más bien el
socorro del Todopoderoso, que nos tiende
constantemente una mano auxiliadora.
63'. Lo que hemos hecho con nuestras
manos vacila y ya se derrumba detrás de
nosotros, pero lo que hemos de hacer
con nuestro corazón puede volverse
imperecedero como la piedra celeste. «Los
ignorantes separan brutalmente lo que el
Sabio desanuda con paciencia».
64. Los ignorantes del mundo se burlarán
de la ciencia de Dios así como de los que
la buscan y dirán: «Si la cosa fuera
verdadera todo el mundo lo sabría».
De este modo, se excluyen del secreto
señorial para siempre y su luz permanece
sepultada en las tinieblas de la muerte.
64'. Cuando todo se haya vuelto evidente y
claro, pero allí donde ninguna mano podrá
alargarse para asir la vida resplandeciente
de los hijos de Dios, ¿quién llorará y quién
se regocijará verdaderamente?
65. Si no sabemos rezar, digamos
solamente: «Mi Señor y mi Dios», y el
vacío tenebroso de nuestros corazones se
convertirá en la plenitud de la santa luz de
los elegidos, y oiremos la voz del Muy
Secreto y haremos su voluntad sin discutir
vanamente.
65'. Lo de fuera es poca cosa para aquel
cuya luz brilla dentro, ya que ve a través
de las cortezas y penetra más allá de la
muerte.
«Cuanto más consumamos nuestras
cortezas, más resplandecerá nuestra luz
bajo la mirada del Altísimo. He aquí lo
que los malvados no comprenderán».
66. Nos llamaremos incapaces, inútiles
y estúpidos cuando reposemos en la
contemplación del Único; o bien, nos
llamaremos charlatanes, malabaristas y
payasos cuando enseñemos su santa ley en
el mundo.
66'. No nos corresponde tomarnos en serio
ni exigir a los demás que lo hagan. Esto
corresponde a Dios, que ve claramente lo
de dentro de las criaturas.
67. Así, nadie podrá injuriarnos ni
mancharnos, y la puerta permanecerá
cerrada para los orgullosos, los hipócritas
y los mediocres.
67'. En cuanto a nosotros, basta con que
nuestros corazones germinen en las
tinieblas del mundo, florezcan en la luz
del Único y se fijen en su sol glorioso.
68. La multitud de bienes engendra
multitud de preocupaciones, y demasiadas
cosas perturban en la búsqueda del Único,
pero la pobreza sólo es posible allí donde
el cielo y la tierra son generosos y suaves.
68'. Liquidemos lo superfluo para no ser
dispersados en el número, y verifiquemos
constantemente, por medio de la
inspiración del Único, la necesidad de
nuestra acción y la rectitud de nuestra
búsqueda en el mundo.
69. Nos creemos inteligentes, honorables
e importantes, y ello nos impide vivir
agradablemente en la simplicidad y la
alegría de los hijos de Dios.
69'. Más vale pasar por loco hablando de
las cosas de Dios, que pasar por Sabio
hablando de las cosas del mundo.
70. No hay éxito en el mundo para el que
busca a Dios, sino sólo fracasos y golpes
repetidos, tinieblas muy opacas y la
soledad que hace llorar de sí mismo; pero
¡qué recompensa al final, cuando la luz del
Único ilumina la vía de los hijos de Dios!
70'. Hay que estar loco por Dios para creer
más allá de las apariencias siniestras que
nos ciegan, nos aplastan y nos desesperan
aquí abajo. Así pues, ¡que nos vuelva
locos, para que nos volvamos Sabios y
hallemos la luz de vida que nunca falta a
los que la han conocido una vez!
71. El estado más evidente del Único
Esplendor es la vida libre y pura. Así, no
vejemos nada ni a nadie, ya sea de
pensamiento, palabra o acto, si deseamos
que el Muy Sutil establezca su morada en
nuestros corazones purificados.
71'. ¡Oh, Señor compasivo!, aleja de
nuestros huesos el horrible hedor que
mata, quita de nuestros corazones la
mugre tenebrosa que nos ciega y haz
brillar tu luz de vida sobre tus hijos
reconciliados.
¡Oh, Renovador muy Sabio y muy
santo! ¡Oh, Salvador todopoderoso y
oculto!
72. La compañera que fuera rebelde a la
santa búsqueda de su compañero seria
rechazada al final, y su remordimiento
sería muy cruel, ya que habría tenido la
mejor oportunidad que pueda haber en
este mundo.
«La suerte de cada cual reposa en su
corazón, y el Señor de equidad es el único
juez».
72'. ¡Oh, mujeres!, vuestra malicia en el
mundo es grande, pero vuestra inteligencia
en Dios es pequeña. Retened, pues,
vuestros pensamientos y juicios en lo
que concierne a vuestro prójimo y no
despreciéis a los buscadores de Dios, a
fin de no arder algún día en el fuego
devorador de los lamentos tardíos.
73. Quien se acuerda de Dios ama a Dios.
Quien ama a Dios oye a Dios.
Quien oye a Dios obedece a Dios.
Quien obedece a Dios imita a Dios.
Quien imita a Dios conoce a Dios.
Quien conoce a Dios abraza a Dios.
Quien abraza a Dios se vuelve uno con
Dios.
73'. Gloria eterna al Señor viviente y
espléndido que inspira a sus Sabios y a sus
santos y los salva de la muerte.
M.O.I.O.M.
«La fe perfecta es simple y absurda, por
eso es todopoderosa».

73". Hay una plegaria importante y
urgente que debemos repetir todos los días
de nuestra vida exiliada:
«Libéranos, Padre Todopoderoso, de la
mugre inmunda que nos sumerge por
todas partes, a fin de que resplandezcamos
de nuevo en tu pureza, y fecúndanos con
tu santo amor, a fin de que seamos fijados
en ti por la eternidad».
AMÉN


La piedra oculta en las tinieblas y la
sombra de la muerte,
JOB

Allí, habrá una vía que se llamará la
vía santa. Ningún impuro pasará por
ella... Los que la sigan, incluso los
sencillos, no se extraviarán.
ISAÍAS

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