jueves, 5 de noviembre de 2015

El Mensaje Reencontrado LIBRO XXXVIII


LIBRO XXXVIII

Si esta empresa o esta obra viene de los
hombres, se derrumbará por sí misma;
pero si viene de Dios, no podríais
destruirla. No corráis el riesgo de luchar
contra Dios mismo.
GAMALIEL

Hay que obedecer a Dios antes que a
los hombres.
PEDRO

UNE VÉRITÉ
 EL FINAL
1. Nuestro único mérito, nuestro único
saber y nuestra única inteligencia es dejar
actuar al Señor de vida a su manera en
nosotros y fuera de nosotros.
1'. ¿No hemos reanimado las cenizas de la
fe para multitudes? Y ¿no hemos vuelto a
poner a la vista el origen de la salvación
para algunos?

1". Todas nuestras leyes y todas nuestras
prohibiciones no son más que hipocresías
y maldades si nuestros corazones no están
sometidos a la ley de amor del Perfecto.

2. Si alguien pretende excomulgarnos en
nombre de Dios o en nombre de la verdad
de Dios...
Si alguien nos execra o nos maldice...
2'. le preguntaremos si posee
verdaderamente la comunión de Dios, es
decir, si la ve, si la palpa y si la saborea,
no en imagen, sino en realidad substancial.
3. Los verdaderos hijos de la palabra de
Dios no están alistados, ni dormidos,
ni etiquetados, ni castrados, ni
tranquilizados, ni habituados, ni son
esclavos, ni están muertos en el mundo.
3'. Los verdaderos hijos de la palabra
de Dios permanecen libres, despiertos,
amantes, sobrios, creyentes y buscan el
todo en todas las cosas, incluso en nada.
4. ¿No hemos anunciado con precisión y
con mucha antelación la caída y la quiebra
del régimen sin Dios?
4'. ¿No hemos advertido a los dormidos de
las catástrofes geológicas que empiezan a
actuar sobre el mundo extraviado?
5. ¿No prevemos las catástrofes cósmicas
que seguirán y que estremecerán el mundo
rebelado?
5'. ¿No entrevemos, desgraciadamente, la
destrucción y la fragmentación del mundo
rebelde por su ciencia maldita?

6. ¡Oh, mi Señor y mi Dios, salva al
menos a tus hijos amantes y obedientes,
reúnelos bajo tu ala y repárteles los
despojos de los impíos y de los insensatos
que ahora te desafían!
6'. ¡Oh, mi Señor y mi Dios, abre el
espíritu y el corazón de tus hijos amantes
y obedientes, a fin de que reconozcan a su
Madre y a su Padre santísimos unidos en
el Salvador y que vivan en ti!

6". ¡Oh, mi Señor y mi Dios, abre el
espíritu y el corazón de los rebeldes y de
los locos que saquean estúpidamente tu
creación y que la violentan sin piedad,
antes del golpe que va a desmenuzarles en
la muerte sin retorno!

7. Si los bienpensantes se quejan de no
entender el Libro, les preguntaremos si
entienden mejor las palabras de sus
Escrituras reveladas.
7'. Si entendieran las palabras de sus
Escrituras santas, entenderían también las
palabras de la Escritura de nuevo revelada.
8. Elisabeth estaba dormida, pero el
príncipe la despierta y ella cantará un
cántico nuevo. ¿No lee ya al descubierto
en el Libro?
«Ella excava la mina y encuentra joyas
que iluminan».
8'. El hombre Sabio no violenta ninguna
naturaleza, pero permite a cada uno
realizar la suya lo más felizmente posible
en esta tierra de exilio.
9. ¡Oh, bienpensantes, que os ponéis como
ejemplo de santidad ante los demás!,
¿podéis decirnos por qué Jesús prefirió los
iletrados, los bebedores, los recaudadores,
las prostitutas y los ladrones a la compañía
de los fariseos, vuestros antiguos
modelos? ¿No fue a causa del hedor que
también es el vuestro ahora?
9'. La vanidad, la hipocresía y la avaricia
forman la mezcla hedionda y detonante
que os dispersará en el barro del infierno,
donde vuestro sitio está señalado desde el
comienzo de vuestra maldad triunfante;
porque os habéis antepuesto a Dios y
habéis sustituido su palabra revelada por
vuestras palabras profanas.
10. Como no habla de la necesidad de las
cosas mundanas ni de la urgencia de las
cosas del siglo, el Libro no será recibido ni
entendido por los que se organizan en la
agonía del mundo ni por los que se
corrompen en él.
10'. Como habla de la necesidad de las
cosas celestes y de la urgencia de la cosa
eterna, el Libro será recibido y entendido
por los que buscan la salida de su prisión
oscura y por los que esperan la salvación
de Dios.
11. ¿Cuál es esta familia de Pallandt
dotada de la gracia del Espíritu Santo?
¿Granny Marthe no viene también al Libro
después de haber dudado? Y ¿no se vuelve
apóstol de la verdad del Señor encarnado
en el mundo?
«Ella será tranquilizada porque ha
temido».
11'. Thérése, Molly y Marguerite
germinan en secreto en sus corazones,
pero ¿qué floración no es capaz de
producir el Señor ante nuestros ojos? Ellas
vienen en último lugar, pero estarán
delante, y nadie podrá quebrantar su fe
madurada largamente en el secreto.
«Ellas fluirán como los manantiales de
los grandes ríos».
12. Todo es ilícito y va a la maldición para
los que agonizan en el olvido y en
la ausencia de Dios. Estos son como
carbones muertos y, desgraciadamente,
son legión en el mundo.
12'. Todo es lícito y va a la bendición para
los que viven en el recuerdo y en la
presencia de Dios. Pero ¿dónde están
éstos, cuyo corazón brilla y calienta como
el sol de primavera?
13. ¿Los maestros sabios no han
rechazado igualmente el Libro por extraño
a sus revelaciones, a sus tradiciones y a
sus ciencias?
13'. Desgraciadamente, henos aquí como
un maestro ignorante entre los sabios del
mundo, y como el más ínfimo hermano
entre los creyentes que buscan al Señor y
su reino aquí abajo.
14. El Libro no es, pues, ni carne ni
pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo
es.
14'. ¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni
carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin
embargo ES?
15. ¿Quizá los miserables, los débiles, los
imbéciles, los afligidos, los abandonados,
los desesperados, los excomulgados,
querrán echar una mirada fraternal al
Libro, a fin de que al menos sirva a los
más desheredados, ayudándoles a soportar
su agonía en este mundo seguro y sabio?
15'. ¡Cuán sabiamente nos reconduce el
Señor Dios al barro y a la lía del mundo,
donde está oculta la perla prometida a su
amor!
¡Oh, milagro de la verdadera sabiduría
que se ríe de los orgullosos y de los
triunfantes que dominan aquí abajo!
16. ¡Oh, creyentes!, tened corazón y
espíritu para sostener secretamente a los
verdaderos pobres que ruegan a Dios en
sus corazones por sus bienhechores, si
tenéis la inteligencia de buscarlos y de
descubrirlos en el mundo donde están
escondidos.
16'. Demos en secreto consolando a los
verdaderos pobres de Dios y recibamos
fraternalmente lo que nos ofrecen a
cambio, a fin de que su alma se alegre
también del don libremente consentido.

16". Los hipócritas que dan
orgullosamente reciben su salario, que es
la maldición de los malos pobres a los que
humillan públicamente.

17. La posesión de la gloria y de las
riquezas terrestres brilla y se exhibe en el
mundo profano.
17'. La posesión de la gloria y de los
bienes divinos brilla y se esconde en el
secreto de Dios.
18. El Señor nos instruye día a día con mil
encuentros, con mil acontecimientos y con
mil ocasiones, si estamos lo bastante
despiertos para entender sus lecciones y si
somos lo bastante inteligentes para
aprovecharlas, porque incluso la ceniza
nos enseña cuando nuestro ojo está
abierto.
18'. Si un trabajo nos repugna o nos
embrutece, tengamos el valor de cambiar
antes que soportar el asco y el
embrutecimiento que matan el alma. La
plegaria y la alabanza a Dios con el pan y
el agua valen más que el embrutecimiento
con el comedero lleno.
19. Nuestra fe no radica en una idea
abstracta, ni en un ideal inasible, ni en el
gran número de fieles, ni en las obras
humanas, ni en los bienes de este mundo,
ni en los honores religiosos o profanos, ni
en las ciencias de los hombres, ni en los
poderes de los ascetas.
19'. Nuestra fe radica en la certeza de la
naturaleza divina encarnada en la carne
del mundo.
Nuestra fe se nutre de la esperanza
de reencontrar esta naturaleza divina
sepultada en el pecado de muerte.
Nuestra fe se anima por la efusión del
Espíritu Santo que fecunda la naturaleza
divina y así nos rehace hijos de Dios, a
imagen de Dios mismo.
20. ¡Santa MADRE de DIOS, guiad
nuestra búsqueda e iluminad nuestra vía
en las tinieblas de este mundo de exilio, a
fin de que accedamos por vuestra gracia
hasta el Señor encarnado, que nos liberará
del pecado de muerte donde agonizamos
miserablemente!
20'. ¡Santa MADRE de DIOS, dignaos
revelaros a vuestros hijos amantes y
cándidos, entreabriendo sólo para ellos,
con el permiso de nuestro Señor Dios, el
velo oscuro que extravía a los malvados y
a los orgullosos sectarios del mundo
entenebrecido!
21. Alegrémonos si el mundo nos
decepciona, si nos abandona, si nos
rechaza, si nos arruina, si nos hace pasar
hambre, si nos odia, si nos oprime, si nos
aflige, si nos expolia, si nos encarcela, si
nos crucifica, porque es el Señor que nos
avisa para que busquemos su salvación y
su vía.
21'. ¿No hemos permanecido hasta el final
sometido a los deberes, a las tentaciones y
a las persecuciones del mundo profano,
a fin de que nadie pueda excusarse de
buscar a Dios y su salvación, sea cual sea
su estado aquí abajo?
¡Felices los que han vencido el mundo
huyendo de él y muy felices los que han
vencido al mundo soportándolo!
22. Quien adora al Señor de vida es
alimentado por el Señor de vida, es una
maravilla que le es natural, pero pocos lo
comprenden aquí abajo.
22'. Los libros santos nos parecerán vacíos
y aburridos al principio de nuestra
búsqueda, pero al final serán los
únicos que encontraremos preciosos y
apasionantes entre todos.
23. Mi alegría desborda como un torrente
vivo y el deseo de tu amor es lo único que
subsiste en mí, porque el mundo está
como inundado por tu luz que sube de
todas partes, ¡oh, Señor de resurrección!
23'. Mi alegría es mi conformidad con tu
voluntad santa, ¡oh, Señor de la vida
invasora! Así, mi alegría es tu alegría, mi
voluntad es tu voluntad, mi amor es tu
amor, y heme aquí en ti, por ti, para ti
inexpresablemente.

24. ¡Ah, Señor!, me hundo.
24'. ¡Oh, Señor!, emerjo.
25. Tú empiezas.
25'. Y tú acabas.
26. Es una gran oscuridad.
26'. Y es una gran luz.
27. Yo estaba muerto.
27'. Y yo vivo.
28. Llorad, agonizantes del mundo.
28'. ¡Y después alegraos!
29. Porque la gracia todavía está oculta.
29'. Pero el amor ya ilumina toda la tierra.
30. Aplaudamos, bailemos y riamos ante
el Señor Dios que nos ve.
30'. Pues la muerte ha sido engullida por la
vida, y el inmundo ha vuelto a la nada.
31. ¡Vamos!, despertemos y escuchemos
lo que se nos dice.
31'. Lloremos de alegría por la victoria de
Dios que borra nuestra mancha mortal.
32. Aquí, un gran silencio, como la
frontera secreta del reino prometido.
32'. Y luego, el canto de los ángeles que
nunca se acaba.
33. Es mucha agua...
33'. y es un poco de tierra.
34. El diluvio de la gracia...
34'. prepara la cosecha celeste...

34". festejada en el eterno banquete.

35. Cada uno, si lo desea, puede expresar
su deseo en nuestras santas reuniones
plenarias, a fin de que si el Señor le oye y
le aprueba, sea satisfecho.
35'. El que así recibe una gracia del
Señor también debe confesarla ante sus
hermanos, y dar gracias al Señor en
particular y después alabarle con ellos.
36. Los hipócritas, los bienpensantes,
los sectarios ciegos y los aprovechados
establecidos rechazarán el Libro que los
denuncia y que no penetran, ya que no
tienen en ellos el Espíritu que lo ha
inspirado.
36'. Los verdaderos creyentes, los
religiosos de corazón, los simples y los
pobres de Dios recibirán el Libro que los
sirve, porque el Espíritu que los habita se
reconocerá él mismo en el Libro.
37. Los hipócritas, los desecados, los
sectarios, los seguros de sí mismos y los
triunfantes responderán el día del juicio
por los hastiados, por los desalentados, por
los rebeldes, por los desesperados y por
los aplastados; y su asombro será inmenso
al saber que son responsables de aquellos
a quienes hayan suscitado con su falsa
conducta, es decir, con su deshonestidad,
con su avaricia, con su crueldad, con su
orgullo y con su obcecación criminal
37'. Esforcémonos en no desalentar jamás
a nadie de la búsqueda de la salvación
de Dios, ya sea por nuestra exigencia,
por nuestra negligencia, por nuestra
pretensión, por nuestro juicio o por nuestra
intolerancia; esforcémonos, más bien, en
ser ejemplos vivos para todos los que no.
oyen la voz de Dios o que dudan en su
corazón y, sobre todo, para los que se
rebelan ante la actitud de los falsos
creyentes que pululan actualmente en el
mundo degenerado.
38. Si no estamos con Dios, ¿quién estará
con nosotros?
38'. Y si estamos con Dios, ¿quién estará
contra nosotros?
39. Todo lo que no va a Dios desemboca
en el absurdo, del que la muerte es la
demostración más evidente.
39'. Todo lo que va a Dios desemboca en
la perennidad de la vida, de la que la
resurrección es la demostración más
evidente.
40. Llevémonos el Libro a la cárcel, al
hospital, al cuartel, donde tenemos el
tiempo necesario para reconciliarnos con
Dios y con su salvación; pero llevémoslo
también durante las vacaciones y
asociémoslo a nuestras distracciones
dominicales a fin de que el día del Señor
nos sea doblado e incluso triplicado.
40'. El Libro contesta maravillosamente a
los que saben interrogarlo en la
simplicidad de su corazón. Es motivo
de asombro para los creyentes que se
acuerdan de la palabra abandonada, y es
motivo de admiración para los que la oyen
un poco adentro.
41. ¿Me he extraviado rogándote adentro,
Señor?
41'. No, amigo mío, porque sólo se
extravían los que ruegan a mis apariencias
para obtener mis cortezas.
42. ¿Me he equivocado alabándote
adentro, Dios mío?
42'. No, niño mío, porque sólo se
equivocan los que alaban a mis criaturas
dando gracias por las migas de mi mesa.
43. ¿Me he descarriado buscándote
adentro, oh, Viviente?
43'. No, hijo mío, porque sólo se
descarrían los que me buscan afuera para
encontrar mi adentro.
44. ¿Por qué nos dejas en la pobreza aquí
abajo, Señor desbordante?
44'. Es para colmaros mejor en mi reino,
niños ingratos.
45. ¿Por qué nos dejas en la tristeza aquí
abajo, Señor compasivo?
45'. Es para consolaros mejor en mi reino,
niños malos.
46. ¿Por qué nos dejas en la ignorancia
aquí abajo, Señor sabio?
46'. Es para instruiros mejor en mi reino,
niños maliciosos.
47. ¿Por qué nos dejas en el abandono
aquí abajo, Señor amante?
47'. Es para amaros mejor en mi reino,
niños olvidadizos.

48. ¿Por qué nos dejas agonizar en este
mundo caído, Señor viviente?
48'. Es para reanimaros mejor en mi reino,
niños desobedientes.
49. ¿Por qué nos dejas perecer en la
muerte aquí abajo, Señor poderoso?
49'. Es para instruiros mejor por el
absurdo del exilio, niños rebeldes.
50. Concediéndonos la gracia, el Señor
anima a toda la humanidad a perseverar
hacia él, porque estamos enteramente
recubierto por el pecado, nuestra ceguera
es total y nuestro mérito es nulo en este
mundo oscurecido por la caída.
50'. Los que hablen de nosotros con
orgullo estarán en el error, y los que
hablen de nosotros con desprecio también
estarán extraviados.
El Señor nos conoce y nosotros
reconocemos al Señor.
51. Tomémonos el tiempo necesario para
la búsqueda de Dios y de su salvación, así
la codicia ciega y sorda no nos mantendrá
en la esclavitud del mundo.
51'. Trabajemos para lo que nos
es necesario y detengámonos cuando
aparezca lo superfluo, porque es un don de
Dios que debe manifestarse naturalmente.
52. ¡Que nuestra morada permanezca lo
más desconocida posible para los ricos y
poderosos del mundo, que nuestra mesa
les repugne por su frugalidad y su
simplicidad, y que ninguno de ellos entre
en ella a su antojo con la insolencia que
los caracteriza!
52'. ¡Que nuestra casa esté siempre abierta
a los simples y a los pobres de Dios, que
nuestra mesa acoja su fraternidad natural y
que ninguno de ellos nunca tenga que
esperar en nuestra puerta!
53. Sólo los ignorantes pierden su vida
para llegar a ser célebres, hacer fortuna,
organizar el barro, permanecer esclavos o
convertirse en vagabundos en este mundo.
53'. Lo único necesario basta para tener lo
superfluo, y lo superfluo basta para tener
lo único necesario. Y ambos juntos bastan
para tener la vida salva.
54. La mayor inteligencia en uno mismo
es como la mayor sabiduría en el mundo y
como la mayor locura en Dios.
54'. La mayor inteligencia en Dios es
como la mayor sabiduría en Dios y como
la mayor locura en el mundo.
55. Los inteligentes, los sabios, los
rebeldes, los triunfadores, que piensan
llegar al secreto de Dios sin el
consentimiento de Dios, permanecen en la
peor ceguera, porque es la mayor ilusión
que pueda haber.
55'. Los conquistadores, los financieros,
los trabajadores, los organizadores, que
piensan establecerse y prosperar en el
mundo sin el auxilio de Dios, permanecen
en el peor error, porque es la mayor
desilusión que pueda haber.
56. Los mediocres, los tranquilizados, los
atolondrados, los bestiales, que piensan
reposar y rumiar tranquilamente en el
mundo sin la paz de Dios, permanecen en
la peor embriaguez, porque es la mayor
precariedad que pueda haber.
56'. Los hipócritas, los astutos, los hábiles,
los retorcidos, que piensan arreglárselas y
salvarse en el mundo sin la bendición de
Dios, permanecen en el peor extravío,
porque es el mayor engaño que haya.


57. ¡Ah!, si comprendiéramos alguna vez
la urgencia de nuestro salvamento, ya nada
ni nadie podría distraernos de la búsqueda
de la salvación de Dios, y romperíamos
con el mundo sin vacilar ni arrepentirnos,
de una manera total y definitiva.
57'. Las palabras de los profetas son
verdaderas, verdaderas, verdaderas. Las
palabras del Señor están vivas, vivas,
vivas. Pero, desgraciadamente, somos
tontos, tontos, tontos, porque preferimos la
perpetua agonía de la muerte a la vida de
los elegidos de Dios que no se acaba.
58. ¿No están ahora las artes desviadas,
ridiculizadas y envilecidas por la multitud
de mediocres y de incapaces que las han
invadido y contaminado sin vergüenza?
58'. ¿No es el ARTE de Dios el más
desviado, el más ridiculizado y el más
envilecido por los mediocres y por los
incapaces que los han invadido y
contaminado en el mundo?

58". Los inteligentes y los imbéciles se
han juntado para ridiculizar las artes del
mundo y el ARTE de Dios, envilecidas
por los incapaces, en lugar de rechazar a
esos incapaces y examinar las artes que les
son propuestas por los verdaderos artistas
y por los verdaderos profetas de Dios.

59. La cosa viene de dentro hacia fuera,
pero también viene de fuera hacia dentro,
y permanece en ella misma por la
eternidad.
59'. Las cosas dicen la palabra, pero la
palabra no es dicha por las cosas.
Las palabras dicen la cosa, pero la cosa
no es dicha por las palabras.
60. El don de Dios permanece solitario en
nuestro corazón y en nuestras manos,
porque este pueblo se ha vuelto imbécil a
fuerza de creer en su propia inteligencia, y
se sacia de las obras de la muerte, y
rechaza la obra de vida que le es ofrecida
gratuitamente.
60'. Nos retiraremos, pues, de esta nación
a la que somos enviado, pero que no nos
acepta, a fin de que nuestra predicación no
sea motivo de escándalo o de maldición
para nadie, ya que no puede ser motivo de
edificación y de bendición para nadie en
ella.

60". Si el Señor está con esta nación
seremos, ciertamente, excluido; pero si él
está con nosotros, ¿no será excluida esta
nación? ¡Que el Señor se las arregle, pues,
directamente con ella o que la arregle con
sus demasiado inteligentes y sus
demasiado astutos, y que nuestras manos
estén limpias de su sangre corrompida y
rebelde!


61. ¡Oh, santísimos señores de
resurrección, Hijos de Dios el Eterno!,
considerad nuestra buena voluntad y
nuestra obediencia en este asunto y
considerad la mala voluntad de los asnos
que rehúsan el agua que se les ofrece con
vuestra ayuda, y con el permiso de Dios.
61'. ¡Oh, santísimos señores de la vida
eterna y vicarios de Dios todopoderoso!,
considerad el rechazo y la malicia de esta
gente que cree vanidosamente poder
arreglárselas por sí sola en el caos de la
muerte, y dadnos almas capaces de recibir
la simiente de Dios.
62. No maltrataremos a los impíos que
están entre nosotros, sino que los
abandonaremos si son más numerosos,
o bien, nos abandonarán si somos
más numerosos. Y, de todas formas,
evitaremos establecernos entre ellos y
evitaremos que se establezcan entre
nosotros.
62'. Los pueblos, las familias y los
individuos que renieguen de la revelación
de su filiación divina y la pierdan, se
corromperán en la vida de las bestias,
se volverán esclavos del absurdo y
desaparecerán en la desesperación y en el
embrutecimiento de la muerte para
siempre. Se les tomará por un comienzo
cuando de hecho serán un final.
63. Este pueblo cree haberse vuelto tan
inteligente que incluso se niega a
examinar la evidencia de lo que se le
propone. Así, se ha convertido el más
estúpido y su herencia será dada a los
otros pueblos que han conservado la fe en
la salvación de Dios, y será esclavo entre
ellos hasta que haya excluido a los impíos
que le conducen a la degradación, al
embrutecimiento y a la muerte.
63'. El valor, la probidad, la justicia, el
don, la piedad, la caridad, la santidad, la
sabiduría, deben ser considerados y
puestos por delante de la riqueza, porque
son los que constituyen la riqueza y no
la riqueza lo que los constituye. No
perdamos el tiempo en volvernos célebres,
ricos o poderosos en el mundo, porque
seríamos engañados y excluidos al final.
Ejercitémonos más bien en buscar la
salvación de Dios, que da la vida a los que
la encuentran aquí abajo.
64. Si buscamos verdadera y
exclusivamente lo único necesario, que es
la salvación de Dios y su reino bendito, el
mundo ciego no nos ayudará, sino al
contrario, nos hostigará y nos desanimará
por todos los medios que están en su
poder.
64'. Y si perseveramos en la búsqueda de
la puerta, de la cerradura y de la llave de la
liberación, seremos injuriados por el
mundo que nos tratará como a holgazanes,
cobardes, locos, enemigos y, finalmente,
nos reducirá a la desesperación y a la
mendicidad a fin de que no podamos
recurrir más que al Señor de vida.
65. Nuestra búsqueda del divino tesoro
exige tal esfuerzo y tal trabajo durante
tanto tiempo, noche y día, que todos los
valientes y todos los trabajadores del
mundo renuncian incluso a emprenderla, y
por eso pasamos por holgazanes e inútiles
a los ojos del mundo, que no puede creer
ni comprender que la gloria de Dios
reposa únicamente en nosotros.
65'. Nuestra búsqueda será solitaria, larga
y penosa en las tinieblas de este mundo, a
fin de que nuestra fe, nuestra constancia y
nuestro valor sean puestos a prueba antes
de sernos concedido el don de Dios; no
deberemos esperar ninguna ayuda ni
ningún consejo del mundo profano, sino
solamente la ayuda y el consejo de Dios y
de sus Hijos, que viven en él para siempre.
66. Cuando el muro implacable del
absurdo y de la desesperación se levante
ante nosotros en el mundo, avanzaremos a
pesar de todo, por efecto de la fe absurda y
desesperada, hasta tocar el obstáculo con
nuestras manos, y así constataremos, con
inmensa sorpresa, que es un espejismo
levantado por el maligno para
desanimarnos de perseverar hasta el reino
de Dios.
66'. Cuando el cuerpo maravilloso
del Señor triunfante aparezca ante
nuestros ojos deslumbrados, alargaremos
santamente nuestras manos purificadas,
por efecto de la fe agradecida y loca, a fin
de constatar, para nuestra inmensa alegría,
la realidad tangible del glorioso resucitado
que vive más allá de toda muerte.
67. Venimos al Señor en la indigencia y en
la desolación, pero el Señor nos colma de
su amor y de su alegría que nunca se
agotan si se nos encuentra nítidos dentro y
fuera.
67'. El Libro es un canal, pero también es
un puente. Es un mar, pero también es un
arca. Es un viento que sopla, pero también
es un sol terrestre que ilumina.
68. Desgraciadamente, hay que admitirlo:
la mujer, extraviada y rebelde por
naturaleza, parece radicalmente opuesta a
la búsqueda de la salvación de Dios, y el
que la arrastra en su búsqueda, arrastra
unas cadenas que le desaniman y que le
dañan sin provecho para nadie.
68'. Las Martas valientes y ciegas son
legión en el mundo. Son ellas las que nos
mantienen en nuestro sitio etiquetado en la
muerte, las que organizan el caos sin darse
cuenta de que siempre está por rehacer, las
que adornan nuestra prisión y olvidan que
se puede salir de ella.

68". Su trabajo y su abnegación son una
bendición si nos descargan de las
obligaciones del mundo y si nos ayudan
así a consagrarnos mejor a la búsqueda de
la salvación de Dios. Pero si su juicio
superficial y miserable nos condena y nos
persigue en nuestra santa búsqueda, es una
maldición de la que debemos huir sin
ánimo de volver; porque es mejor para
nosotros buscar la vida en el desierto y
vivir, que ser servido en el mundo y morir.

69. El trabajo de los hombres y del mundo
junta la diversidad con lo diverso, por eso
está siempre por rehacer, incluso cuando
se realiza miles de veces cuidadosamente.
69'. El trabajo de Dios junta la unidad con
lo único, por eso nunca está por rehacer
cuando se realiza una vez enteramente por
una Sabio hijo de Dios.

69". Cuando el humo suba de la tierra y
cubra el suelo acumulándose, habrá
llegado el momento para los escogidos de
alcanzar los lugares reservados por Dios, y
ya será hora para los llamados de recordar
nuestras advertencias, pero será demasiado
tarde para los impíos que tropezarán unos
con otros en las tinieblas invasoras.


Y cegaron a la gente que estaba a la
entrada de la casa, desde el más pequeño
hasta el mayor, y éstos se cansaron
inútilmente buscando la puerta.
GÉNESIS

Huye a la montaña, por miedo a que
perezcas.
GÉNESIS

*

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